El consumo eléctrico cayó más que en la huelga frente a Aznar

Los sindicatos califican de éxito el paro y el Gobierno se niega a rectificar


madrid / la voz

El termómetro más objetivo para medir el éxito de la huelga, porque certifica la paralización de la actividad, es el consumo eléctrico. Y al él se agarraron ayer sindicatos y Gobierno para defender, respectivamente, la jornada como éxito y como día de «total normalidad».

Según los datos de Red Eléctrica (REE), la demanda de energía cayó, oscilando entre el 24 % de la madrugada y el 16,3 % de las 18.30 horas. Al mediodía, el consumo era un 21 % menor que siete días antes, pero midiendo el imputable a la actividad productiva este había caído hasta las seis de la tarde un 86,7 %, según el indicador del colectivo de Economistas Frente a la Crisis. El dato confirma que la huelga ha tenido una incidencia mayor que la del 2010, frente a Zapatero, y la del 2002, frente a Aznar, en las que el consumo energético retrocedió el 66,6 % y el 82,8 %, respectivamente.

El último balance del día desde Interior, esgrimiendo los datos de REE, sostenía que la demanda ayer había caído menos que en las dos huelgas anteriores. Pero hubo un hecho llamativo muy denunciado en las redes sociales y es que el alumbrado público de diferentes ciudades permanecía encendido en pleno día. ¿Casualidad?, se preguntaba en Twitter el diputado socialista Eduardo Madina.

La industria y la construcción han sido los sectores en los que más se ha secundado el paro, frente a los servicios y la Administración pública. En promedio, los sindicatos estiman en el 7 7% el impacto de la huelga, lo que se traduce en casi 10,5 millones de trabajadores en todo el país.

Solo incidentes aislados

En la jornada se respetaron los servicios mínimos pactados y los incidentes fueron casos aislados, como quemas de contenedores en Barcelona o Vitoria o agresiones a o de piquetes informativos. En total, se contabilizaron 177 detenciones y algo más de un centenar de heridos. El actor Willy Toledo fue denunciado por liderar un piquete.

Otro de los focos estuvo puesto sobre los cuerpos de seguridad que, en ciudades como Madrid, literalmente tomaron las calles -y el cielo, con helicópteros permanentemente sobrevolando la capital- para garantizar la apertura de grandes superficies, comercios y bancos.

Mientras que el secretario general de UGT, Cándido Méndez, hablaba de «éxito democrático y social indiscutible», su homólogo de CC.?OO., Ignacio Fernández Toxo, reclamó «modificaciones sustanciales» de la reforma laboral al Gobierno, advirtiéndole de una «conflictividad creciente» en caso contrario, con el 1 de mayo como fecha simbólica.

Pero el Ejecutivo no está dispuesto, ya que, según dijo la ministra de Empleo, Fátima Báñez, no se van a tocar «las partes troncales» de la reforma.

Madrid cerró la jornada con la manifestación central, con un seguimiento multitudinario.

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