Bruselas da un paso al frente para controlar la «banca en la sombra»

La Comisión prepara una regulación para prevenir los riesgos sistémicos de un opaco sector de los mercados que mueve 22 billones


Iñaki Castro | Colpisa

La Comisión Europea abrió este lunes el proceso para poner coto a la «banca en la sombra», un opaco sector de los mercados con dimensión suficiente para suponer un riesgo sistémico. Bruselas dio el primer paso para formular una regulación específica con la puesta en marcha de un periodo de consulta en el que todas las partes involucradas podrán exponer su opinión. Con un volumen de activos de 22 billones de euros, las entidades afectadas por la nueva legislación ofrecen servicios similares a los bancos tradicionales, aunque escapan a sus requisitos por tener una naturaleza distinta.

Uno de los ejemplos más citados de banca paralela son los fondos de alto riesgo (hedge funds), pero el abanico de entidades es mucho más amplio. En realidad, dentro de este sector pueden englobarse firmas financieras que acepten depósitos, gestionen riesgos crediticios o transformen activos en liquidez. Bruselas pretende determinar cuál es la mejor forma de evitar la creación de burbujas ocultas que puedan poner en peligro la estabilidad de todo el sistema. «Prefiero la prevención a la reparación», resumió el comisario de Mercado Interior, el francés Michel Barnier.

La 'banca en la sombra' ha duplicado su tamaño en apenas una década

Actualmente, las entidades de este sector cuentan con más del 25% de todos los activos financieros. En el caso de Europa se trata de 22 billones, mientras que en el de EE UU asciende a 25. En los últimos años, estas compañías han crecido especialmente en la UE. Las firmas británicas gestionan el 13% de la cuota de mercado a escala global, las alemanas el 5% y las españolas el 3%. Dado su evidente peso, tanto Reino Unido como EE UU, que albergan los dos principales centros financieros, trabajan en la elaboración de su propia normativa.

Crédito alternativo

Barnier insistió en que no busca declarar la guerra a estas compañías porque también resultan «útiles» para el funcionamiento de la economía. Según Bruselas, ofrecen una fuente de financiación alternativa que puede ser interesante en situaciones como la actual con dificultades para obtener crédito de las firmas tradicionales. Tampoco se desdeña su papel como elemento para diversificar riesgos ni su atractivo para los inversores frente a los depósitos habituales.

Aunque todavía no está claro el camino que seguirá la Comisión, una de las medidas que se baraja es exigir al sector unos requirimientos de capital mínimo como sucede con la banca ordinaria. Bruselas ha lanzado el proceso en colaboración con el resto de socios del G-20, que desde 2010 apuestan por regular estas entidades paralelas. «Lo que no queremos es que se burlen las normativas generando nuevas fuentes de riesgo en el sector financiero», remarcó Barnier en referencia a las heridas dejadas por el colapso de Lehman Brothers. El periodo de consulta se cerrará a primeros de junio y, a partir de ahí, la Comisión elaborará la legislación.

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