Tiemblan los griegos ricos

La Fiscalía ateniense obligó a las autoridades suizas a congelar bienes griegos para descubrir posibles evasiones al fisco


zúrich / dpa

Poseen hoteles de cinco estrellas, bancos privados y lujosas villas en los lugares más hermosos de Suiza mientras su país se hunde en la crisis. Pero ahora, a los millonarios griegos asentados en la república alpina, se les pide también cuentas. La noticia que llegó de Atenas sobresaltó a muchos en Suiza. Por primera vez, la Fiscalía estatal ateniense obligó a las autoridades suizas a congelar los bienes griegos en su territorio para poder descubrir posibles evasiones al fisco y exigir las contribuciones correspondientes. El paso hace temblar a los griegos ricos.

Unos 158 millones de euros suman los activos de las cuentas congeladas en Zúrich del empresario Lavrentis Lavrentiadis, que hizo mucho dinero en los sectores químico y farmacéutico y que aumentó con institutos financieros. En otoño del 2011, su banco Proton en Atenas tuvo que ser rescatado por el Estado con más de 900 millones. Antes, según sospechan los investigadores, había desviado al extranjero ilegalmente 700 millones, informó el diario Basler Zeitung. Suiza se esfuerza desde hace tiempo por mejorar su imagen y librarse de la fama de ser un paraíso para el dinero negro. Por eso, en el mercado financiero de Zúrich se espera que las autoridades serán cooperadoras.

«¡Griegos, traigan esos millones!», recomendaba a comienzos de año el diario Blick. Y es que el hecho de que su país se moviera al borde de la bancarrota dejó fríos a algunos de los griegos más ricos.

Muchas de esas familias que cada año aparecen en las listas de millonarios de la revista económica suiza Bilanz llegaron hace tiempo a la patria original del secreto bancario. Hombres como Yiannis Latsis, Stavros Niarchos y el conocido Aristóteles Onassis hicieron negocio con sus petroleros y se asentaron en Suiza por la tibieza fiscal del país.

Lista de la vergüenza

Los cálculos más atrevidos sobre el dinero que los griegos ocultaron en Suiza llegan hasta 200.000 millones de euros. Así no sorprende que el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, que publicó en Internet una «lista de la vergüenza» con los nombres de evasores fiscales, quiera algo de ese dinero para las arcas públicas. Y en lo que respecta a los suizos, las posibilidades no parecen malas. En el marco de su nueva «estrategia de dinero blanco» para evitar negocios de bancos suizos con evasores fiscales extranjeros en el futuro, Berna ya ofreció el año pasado al Gobierno de Atenas negociaciones rápidas sobre un acuerdo fiscal.

Pero los griegos parecen tener otras prioridades. En cualquier caso, se tardaría en poner en marcha las negociaciones, lo que deja helados a los suizos en vista de las miserias financieras del país. Se cree que en Grecia faltan expertos competentes para elaborar esos acuerdos. Un total de 160 funcionarios fiscales alemanes están dispuestos a levantar una Administración financiera moderna en Grecia, como dijo el secretario de Estado de Finanzas Hans Bernhard Beus al semanario Wirtschaftswoche.

Pero hasta que Atenas entre en vigor un acuerdo sobre una imposición fiscal efectiva a los millonarios griegos en Suiza, es posible que no quede mucho dinero que sacar del país. Y es que los banqueros de Berna observaron una huida de capitales de las cuentas de extranjeros hacia plazas como Singapur, que antes consideraba demasiado exótica.

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