Menos pescado en las lonjas gallegas

Las descargas en las rulas cierran otro ejercicio a la baja, aunque la facturación subió un 3,3 %


redacción / la voz

Como la economía, la producción pesquera gallega en fresco está en recesión. Acumula no dos trimestres, sino dos años ya de signo negativo. Afortunadamente, ese menos solo va delante de la columna de los kilos. En la de los euros recaudados por la venta de esos pescados y mariscos que se comercializaron en las 62 lonjas y centros de expedición autorizados que hay en Galicia, el porcentaje se refleja con un más por delante. Y también por segundo ejercicio consecutivo, los mismos que lleva en retroceso la descarga de pescado.

A lo largo del 2011, las rulas gallegas recibieron un total 183.448.601 kilos de productos marinos, un 2,15 % menos que en el 2010. Mientras, por su venta, las lonjas facturaron 474.481.936 euros, un 3,39 % más que durante los doce meses del ejercicio anterior.

En esta ocasión, han sido más los recintos de subastas que han visto descender la mercancía descargada que los que han ganado clientes. Apenas una veintena de rulas han recibido a mayores kilos de pescados y mariscos que en el 2010. Por contra, una treintena han ingresado más por la venta de esos productos. Así, se da la circunstancia de que algunas lonjas ganaron más el año pasado comercializando menos producto. Es el caso de Bueu, que a pesar de haber notado un descenso del 24 % en la pesca fresca desembarcada -hasta el punto de dejar el club de las rulas que superan el millón de kilos subastados-, mejoró en un 10 % los ingresos que había obtenido en el 2010. Lo mismo que Camariñas, que vendió casi un 30 % menos y ganó un 4,4 % más.

A Coruña gana a Vigo en kilos

Ha sido un ejercicio puede decirse que peculiar, con resbalones en lonjas como Portosín o Ribeira y mejorías igual de sorprendentes, como las de Aldán-Hío, Pontedeume o Barallobre. Pero lo realmente inesperado fueron los movimientos que se han producido en los primeros puestos del ránking de lonjas de mayor descargas, una relación que, al menos desde el 2001 -fecha hasta la que permite remontarse la Plataforma Tecnolóxica da Pesca-, encabezaba el puerto de Vigo. En el 2011, el puerto gallego que comercializó más cantidad de productos pesqueros en fresco fue A Coruña, que no logró, no obstante, superar a la viguesa por volumen de facturación. ¿La explicación? Que la herculina, pese a tener una importante actividad arrastrera -que en el ejercicio pasado vio drásticamente mermadas sus capturas-, se ha convertido en la capital norteña del cerco y allí alijan buena parte de los buques de la Costa da Morte, que aportan muchos kilos de pescado, pero que no abultan mucho en las cuentas de resultados.

No ha sido el único cambio. También el tercero en liza ha cedido el cetro. Ribeira, ciudad del arrastre por excelencia, ha sufrido duramente el recorte en más del 93 % de la cuota de bacaladilla y el agotamiento del tope de xarda en el ecuador de la campaña y ha permitido que se colocasen por delante las principales lonjas de A Mariña: Burela y Celeiro, por este orden.

Ribeira, la más perjudicada

Así las cosas, mientras Ribeira perdió de un año a otro seis millones de kilos, la capital de la costera del bonito ganó 8.000 toneladas, tras captar embarcaciones de otros puntos de Galicia y de Asturias y gracias a lo que ha sido un buen año en el Gran Sol, circunstancia esta última que también ha tenido reflejo en la lonja de Celeiro, que se ha visto aupada al cuarto puesto. Porque la gran perjudicada, Ribeira, cae del puesto 3 al 5.

Entre las quince lonjas que mueven más de un millón de kilos -en el 2010 eran 16, pero ahora hay que descontar a Bueu- ha habido otros estrepitosos fiascos, como el de Cambados o Cariño. El de Marín, si cabe, es el más sonado, aunque en esta plaza llueve sobre mojado. El año pasado perdió el 21 % de las toneladas descargadas, pero van ya ocho años de descensos acumulados, después del punto de inflexión que supuso el arranque del milenio, en el que pasó de vender 10 millones de kilos en el 2001 a apenas 4 en el ejercicio siguiente. La sangría es tal que hasta los exportadores temen que la rula esté en peligro de extinción. Después de haber perdido en favor de Vigo las descargas de Gran Sol, que también recibe las de los barcos de O Morrazo que faenan en la NAFO y en el Atlántico sur, y otras embarcaciones de altura, también ha restado los aportes de la flota que faena en Portugal. Esto es, que su actividad apenas se limita a subastar la pesca del día y las capturas del marisqueo.

Información elaborada con aportaciones de Ana Gerpe, Andrés. Vellón, Cristina Viu, Salvador Serantes y Marcos Gago.

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