La flota gallega, a las puertas de una nueva crisis del combustible

El precio del gasoil roza el nivel que sacó a la calle al sector en el 2008.


redacción / la voz

Todavía no se han alcanzado los casi 0,74 euros por litro que en el 2008 pusieron contra las cuerdas al sector pesquero gallego y sacaron a la calle a armadores y marineros en busca de medidas paliativas, pero se está a punto. Muy a punto. De hecho, en algunos puertos, como en el de Portosín, el combustible se pagaba ayer a 0,73 euros el litro, lo mismo que costaba en Portonovo el martes pasado.

El sector empieza a estar inquieto. El cerco sonense ha sido el primero en lanzar la advertencia: «Ante a alza imparable de prezos do gasoil, a flota cre que se pode producir un grave problema de rendibilidade nunhas empresas que non poden repercutir nos prezos do peixe esta suba e deberíanse tomar medidas paliativas antes de chegar a situacións límite». Así lo advertían ayer a través de un comunicado de la Federación Galega de Confrarías que recogía los temores concretos de los cerqueros de Portosín, los mismos que han pagado por un litro de combustible tan solo una centésima de euro menos que en julio del 2008, el máximo histórico en el puerto de A Coruña.

La subida ha sido paulatina, pero en los últimos días se ha hecho más pronunciada por las tensiones con Irán, que han propiciado una escalada en el precio del petróleo -ayer se cotizaba a 111 dólares en el mercado de Londres- y, sobre todo, por la depreciación del euro, que encarece la compra de crudo. Ese mayor sobrecoste se va «comiendo la rentabilidad de las empresas», apunta un armador de Marín, que alerta de que «si no se reconduce la situación se va a llegar al extremo del 2008». Hasta ahora, las empresas «han podido resistir, pero las más endeudadas están ya con el agua al cuello». Si no han parado es porque «cuando se amarra un barco, después es muy difícil volver a sacarlo al mar», añade.

Al límite

Si en el área de Marín todavía no hay constancia de que ningún barco haya tenido que tomar la drástica de decisión de quedarse en puerto, fuentes del sector portuario de A Coruña aseguran que un par de barcos ya han optado por no salir a faenar: «Echan cuentas de lo que cuesta la tripulación, los permisos, el combustible y lo que ganan con el pescado y llegan a la conclusión de que no merece la pena», explica un armador que opera en el puerto coruñés.

Diferencias

Pese a que se dan ya algunos de los factores que en el 2008 provocaron la crisis del combustible que llevó a la Comisión Europea (CE) a elevar la cuantía de las ayudas de mínimos para sacar de apuros al sector pesquero, en este nuevo episodio hay una pequeña diferencia. Pequeña, pero sustancial. Tanto como para que los marineros sigan trabajando y no estén protestando en la calle como hace unos años. «Si no se ha llegado a la crispación del 2008 es porque hay pescado y porque, sorpresivamente, tiene precios aceptables para estar en la cuesta de enero», apunta Jesús Etchevers, presidente de la asociación coruñesa Arpesco. A esas dos cuestiones habría que añadir una tercera circunstancia, y es que acaba de arrancar el año y, por ahora, todavía no hay problema de escasez de cuota.

En que los precios del pescado no están tan bajos como en el fatídico 2008 también coincide Eduardo Carreño, patrón mayor de Portosín. El jurel, la sardina y la caballa que están llevando a la lonja se paga «a prezos normais, non están baixos», pero «os transportistas e os intermediarios tamén queren repercutir a alza dos custos e en vez de ofrecer 14 euros por caixa dan 12, mentres que nós non podemos paliar o aumento dos custos de explotación subindo o peixe». Y en cuanto comiencen a escasear las cuotas, esa imposibilidad de amortiguar la subida del combustible se verá todavía más acentuada.

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