La primera, en la frente

Los mercados no se fían de los acuerdos adoptados en la madre de todas las cumbres


redacción / la voz

Muchos se apresuraron el viernes a lanzar las campanas al vuelo. Se ha dado un importante paso en la buena dirección, decían.

Otros prefirieron no apearse del carro de la prudencia. Ojo, que el acuerdo alcanzado en la cumbre de Bruselas es solo eso, un acuerdo. Ahora hay que ponerlo en práctica. Tampoco conviene olvidar que los efectos, cuando los tenga, si es que los tiene, no se verán hasta dentro de un tiempo, esgrimían. Y añadían: no se ha tomado ninguna medida para aplacar la saña de los mercados. Todo, decían, se ha fiado a una carta: la del BCE. Porque Draghi sigue siendo el único capaz de poner fin a esta pesadilla, insistían.

Ayer, el devenir de los mercados les dio la razón a los de la cautela.

Y es que, a la espera de que el presidente del BCE -con el respaldo de Alemania, claro- se decida a hacer uso del famoso bazuca del que todo el mundo habla -traducido al cristiano: compras masivas de bonos de los países acosados-, ahora que ya tiene en sus manos el compromiso de rigor fiscal a mansalva, las puertas siguen abiertas de par en par a los avispados pescadores de aguas revueltas. Incluyendo, claro a las siempre oportunas agencias de calificación, para muchos, cada vez más descalificadas.

Si la semana pasada fue Standard & Poor?s la que blandió la amenaza de una degradación masiva de la deuda europea que borraría la triple A de la faz de Europa, ayer las advertencias llegaron de las tres integrantes del triunvirato: Moody?s reiteró su intención de revisar la nota de todos los miembros de la eurozona ante la ausencia de medidas de calado en la cumbre, S?&?P se encargó de recordar a los líderes europeos que el tiempo se les agota. Y, la tercera en discordia, Fitch, se refirió al riesgo de «tensiones financieras incluso mayores y más prolongadas», si no se agarra el toro por los cuernos.

Primas al alza

El resultado, primas de riesgo otra vez en plena ebullición y bolsas cayendo con estrépito. En el caso de España, el sobreprecio que se les exige a los bonos a diez años en comparación con los alemanes volvió sobre sus pasos y franqueó otra vez la barrera de los 400 puntos. Consiguió cerrar por debajo, a 377 puntos, con el rendimiento de los títulos en el 5,8 %. El Ibex se llevó un varapalo del 3,11 %.

En Italia, el riesgo escaló hasta los 454 puntos. Y eso que el Tesoro italiano logró colocar ayer 7.000 millones en bonos a un año a un tipo inferior al de la última subasta.

Hoy es el turno del español que pretende captar en el mercado un máximo de 4.250 millones con una puja de letras a 12 y 18 meses.

El sobrecoste de la deuda de Portugal sobre la alemana alcanzó los 1.097 puntos básicos, mientras que, en el caso de Irlanda y Grecia, el riesgo escaló hasta los 674 y los 3.245, respectivamente..

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