El mercado pierde la paciencia y exige a España sacrificios inmediatos

El FMI pone en marcha una línea de financiación para evitar que el contagio avance


redacción / la voz

Todavía no ha puesto un pie en la Moncloa, pero ya sabe lo sofocante que resulta el yugo de los mercados. Ni tiempo ha tenido de celebrar la victoria y ya le llueven las presiones. Y no las de cualquiera. Porque entre las voces que más apremian al presidente electo para que mueva ficha en el tablero de las reformas -y de los recortes, claro- están las de las temidas agencias de calificación.

Si a última hora del lunes era Standard & Poor?s la que daba la bienvenida a la aplastante mayoría de Rajoy y la aderezaba con un contundente aviso de que solo con ajustes de calado evitará otra rebaja de rating, ayer las advertencias le llegaron de la mano de Fitch, otra de las grandes. Dice la firma que la victoria de los populares brinda al país una «ventana de oportunidad» para convencer a los inversores de su capacidad para conjugar crecimiento económico, reducción de deuda y contención de déficit. Y, a renglón seguido, le marca al nuevo Gobierno el camino a seguir: «Debe sorprender positivamente a los mercados con un ambicioso y radical programa de reformas estructurales y fiscales». Porque lo que tiene claro Fitch es que con los mimbres que ha dejado el Ejecutivo socialista, el objetivo de reducción del déficit no se va a cumplir.

Una y otra han decidido, de momento, dejar la tijera en el cajón y mantener la nota de solvencia española en el equivalente a un nivel alto, pero con perspectiva negativa. Esto es, en cuarentena y con muchas posibilidades de que nos la vuelvan a sajar.

Las agencias no son las únicas que han alzado la voz para exponer sus exigencias. Lo han hecho también algunos grandes bancos como HSBC, Goldman Sachs o Barclays. Para el primero, es vital que Rajoy explique, sin más dilaciones, cómo piensa poner orden en el sistema financiero español. Mantienen los expertos de la entidad que el próximo presidente español no ha sido todo lo preciso que sería deseable acerca de sus planes. Una crítica que comparte Goldman Sachs, para quien el programa electoral de los populares es demasiado «vago». En Barclays también lo tienen claro: «Nuevas medidas estructurales y más consolidación fiscal es lo que se espera del PP».

Faltan gestos

También echa en falta el mercado un gesto de Rajoy, que desde el prudente discurso del domingo no ha vuelto a escena.

Y el apremio está más que justificado, con una prima de riesgo instalada desde hace días en niveles insostenibles -en torno a 470 puntos- y una curva de tipos que comienza a invertirse peligrosamente. Esto es, que, cada día que pasa, a los bonos a corto plazo se les exigen rendimientos más próximos a los del bono a diez años. Los títulos a cinco años superaban ayer el 6 % y los de dos rondaban ese nivel. Por no hablar de las dos últimas y desastrosas subastas celebradas por el Tesoro.

Y, en medio de tan desolador panorama, un rayo de luz. El FMI está ya manos a la obra para intentar frenar la epidemia que recorre la eurozona y que amenaza con sumir al planeta en otra recesión. Con ese fin en mente, el organismo que pilota Christine Lagarde va a poner a disposición de los países en apuros -con problemas de financiación, pero no de solvencia- una nueva línea de crédito. El dinero que podrá solicitar cada Estado irá en función de su cuota de poder dentro de la institución. Dejando a un lado los tecnicismos y resumiendo: algo más de 46.000 millones de euros, en el caso de España. Para Italia, serían unos 91.000.

Las bolsas, salvo la de Nueva York, no llegaron a tiempo de cotizar la noticia, ya habían cerrado. El Ibex, por debajo ya de los 8.000 puntos

No es que sea la solución a todos los males, pero es mejor que nada.

Aunque, en esta crisis nada es gratis. El que lo solicite tendrá que renunciar a parte de su soberanía y someterse al examen del FMI cada seis meses.

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