Madrid abre un cisma en el caladero

La bajura exige enmiendas a un reparto de cuotas que el arrastre aplaude


redacción / la voz

Hay aviso de temporal y nada tiene que ver con la meteorología. Las aguas andan revueltas en el caladero del Cantábrico noroeste desde que el viernes pasado el equipo de Rosa Aguilar anunció que, antes de acabar este mandato en Medio Marino, iba a dejar repartidas por segmentos de flota las cuotas de cinco especies de mayor interés comercial y que caen tanto en las redes del arrastre como en las de bajura: bacaladilla, rape, cigala, gallo y jurel.

La borrasca no llega tanto por la distribución de los cupos en sí como por la porción que Medio Marino ha otorgado a cada modalidad de pesca. Que en ese reparto el arrastre acapare en torno al 50 % de las cerca de 65.000 toneladas que el año pasado llegaron de Bruselas de las especies citadas y de merluza y caballa -que ya están repartidos entre flotas desde hace un par de años- ha encrespado al cerco, al palangre, a la volanta, a los que usan rascos y a los de artes menores.

¿Tormenta perfecta?

Hoy se verá si esa mar arbolada deriva (o no) en la tormenta perfecta. Y es que todas esas modalidades de este a oeste del Cantábrico se han dado cita esta mañana en Gijón para recoger (o no) el guante lanzado por las cofradías gallegas de movilizarse para exigir que se rectifique un reparto de cuotas que «sentencia á pesca de baixura», como apuntan desde Asoar-Armega. Esta agrupación de armadores de artes menores comparte con el resto de las cofradías gallegas su desacuerdo con que el reparto de cuotas entre segmentos de flota se haga atendiendo a las capturas históricas y no a criterios socioeconómicos. La bajura cree que la distribución está viciada desde el principio porque es lógico que el arrastre pesque más «dado que ten máis capacidade» y, además, en el caso del jurel las capturas están limitadas, cuando los arrastreros siempre han trabajado sin cupo.

Fin a la pesca olímpica

Ni que decir tiene que el arrastre está más que de acuerdo con la medida adoptada por Medio Marino. Es más, consideran que la decisión no se podía retrasar más en el tiempo y que ya era hora de poner punto final a la pesca olímpica, esa carrera por capturar todo lo que se pueda antes de que se cierre la pesquería, con lo que el cupo se agota antes de tiempo.

La patronal pesquera Cepesca señala que el reparto permitirá a las empresas planificar su actividad, al tiempo que una gestión más adecuada de los recursos y un mayor control de las posibilidades asignadas a España para evitar situaciones de sobrepesca.

En cuanto al reparto, apuntan que se hará por capturas históricas (en este caso el período 2002-2009) es el que fija la ley y aducen que, en el caso del rape, se ha entregado de más a la bajura, a la que recuerdan que es una medida que ya lleva dos años de diálogo y negociación.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Madrid abre un cisma en el caladero