Bruselas no impedirá a agencias de «rating» publicar notas de países en crisis

La falta de acuerdo entre los comisarios ha frenado, de momento, la propuesta de limitar el poder de las agencias de calificación de riesgo.


La Comisión Europea (CE) ha presentado hoy una batería de medidas con las que pretende limitar el poder de las agencias de calificación de riesgo, pero finalmente ha desistido de una de sus ideas «estrella»: imponer una suspensión temporal a la publicación de notas sobre la deuda soberana de países en crisis.

El comisario europeo del Mercado Interior, Michel Barnier, ha minimizado en la presentación de la propuesta legislativa para endurecer la actual regulación, que data de 2009 y ya ha sido enmendada en 2010, la eliminación de esa medida del texto, al insistir en que sólo se trata de posponer su introducción.

La CE ha presentado un paquete «descafeinado», a juicio del Partido Socialista Europeo, al referirse a la propuesta legislativa para reducir la dependencia de las instituciones financieras e inversores de agencias de calificación, fomentar la transparencia y el rigor en la elaboración de las notas y obligarles a rendir cuentas en caso de infracciones o negligencias graves,

Ha sido el propio Barnier quien ha propuesto a sus colegas posponer la introducción del artículo que contemplaba dar a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, en inglés) el poder de frenar temporalmente y en circunstancias excepcionales durante al menos dos meses la publicación de notas de países en crisis.

Era una idea innovadora, «quizás demasiado», admitió Barnier, quien dijo que la CE «necesita más tiempo» para estudiar los detalles técnicos de cómo se podría aplicar la suspensión.

La CE, que tiene el derecho a proponer nuevos cambios en el texto o enmendar la regulación comunitaria, ha sacado también de momento de la propuesta la prohibición de que grandes grupos que controlan el 20 % del mercado adquieran rivales más pequeños durante 10 años, por chocar con las leyes de competencia.

El proyecto tampoco incluye la creación de una Agencia Europea de Calificación de Riesgo, después de que un análisis revelara que su puesta en marcha costaría entre 300 y 500 millones de euros durante 5 años y que se podría cuestionar su credibilidad si calificaría a los Estados Miembros que al mismo tiempo la financian.

Barnier insistió en que la propuesta en su conjunto es importante porque, aunque «no pretendemos matar al mensajero», limita el poder de las agencias, sobre todo de las tres grandes -Fitch, Moody's y Standard & Poor's- que controlan el 95 % del mercado mundial.

En este sentido, la propuesta establece que las agencias tendrán que actualizar sus calificaciones a la deuda soberana cada seis meses en lugar de los doce actuales y publicar sus informes después del cierre de los mercados y al menos una hora antes de su apertura.

Además deben informar a la entidad o al gobierno afectado de una nota o de una perspectiva con al menos un día laboral de antelación a la publicación, frente a las 12 horas que estipula la actual regulación. La CE quiere evitar así las rebajas por sorpresa.

La propuesta de la CE introduce asimismo la rotación obligatoria, de forma que ninguna agencia pueda calificar al mismo cliente durante más de tres años, aunque hay excepciones, como cuando un emisor contrata a más de una agencia.

En ese caso solo una de las agencias tendrá que respetar el límite de tres años, aunque ninguna puede exceder los seis años.

En lo que se refiere a los instrumentos de deuda de una entidad, la agencia dejará de evaluar a un emisor cuando haya calificado 10 instrumentos de deuda consecutivos.

Las agencias no podrán volver a calificar al mismo cliente hasta pasados cuatro años.

Esta norma no se aplica a las calificaciones de deuda soberana.

Para reducir la dependencia de las agencias, las instituciones financieras reguladas tendrán que hacer sus propios análisis de riesgo, y para los productos financieros estructurados deberán contratar a dos agencias.

En cuanto a la responsabilidad civil en el caso de que violen, intencionadamente o con una negligencia grave, serán las propias agencias las que tendrán que probar que han actuado correctamente y no el inversor.

La posibilidad de la denuncia ya existe a nivel nacional, pero ahora se armoniza este régimen y los criterios a nivel europeo.

Por último, las agencias tendrán que comunicar sus calificaciones a la ESMA, que las publicará en un nuevo Índice Europeo de Calificaciones (EURIX) para que todos los inversores tengan acceso a la información relevante sobre un determinado instrumento de deuda.

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