La caja prescinde de sus consejos territoriales y otros órganos de gestión


redacción / la voz

La complicada estructura de gobierno de la que se dotó hace apenas un año Novacaixagalicia para comenzar a operar es ya historia. Se ha adelgazado notablemente. El proceso de bancarización de la primera entidad financiera gallega, con el traspaso de todo el negocio al hoy llamado Novagalicia Banco, ha supuesto la supresión de todas las comisiones de gestión que dependían del consejo de administración, y los dos consejos territoriales, el de Vigo y el de A Coruña.

En la propia entidad justifican esa decisión porque esos organismos se han quedado vacíos de contenido: no hay comisión de retribuciones, ni comisión delegada ni comisión de retribuciones ni de obra social ni inversiones. Todo ello se gestiona ahora desde Novagalicia Banco, que ya ha creado sus propios órganos, con los miembros del nuevo consejo de administración, o desde el consejo de la caja, que todavía existe como tal.

Los territoriales son órganos arrancaron en diciembre del 2010 y su función era muy limitada: simplemente estudiaban y analizaban pequeñas inversiones en su zona de influencia. Su tarea apenas trascendía. En el consejo territorial de A Coruña, presidido por Mauro Varela, estaban 21 personas, todos aquellos que eran miembros del consejo de administración de Caixa Galicia hasta su fusión. Caso idéntico al del consejo territorial de Vigo, aunque en este caso eran 19 personas, con Julio Fernández Gayoso como presidente. En total, 40 personas, de las que 22 formaban parte, a su vez, del consejo de administración de Novacaixagalicia. Y todo paritario.

De esta forma se ha prescindido de 18 antiguos consejeros. Todos ellos cobraban dietas por asistencia a esos entes territoriales. Sin embargo, en ningún informe se detallan las cuantías de estos organismos. Tras la fusión, el único dato disponible es a junio del 2011: el consejo percibió 322.000 euros en seis meses, lo que suponen 14.000 euros por consejero. Es un 18?% más que antes de la fusión.

Con comisión de control

De la reorganización interna, con el consiguiente ahorro, se salva la comisión de control. Este órgano está presidido por María Jesús Freire, procedente de Caixa Galicia, y con Ramón Álvarez-Novoa, adscrito a Caixanova, como número dos. Su existencia es obligatoria porque tiene por misión vigilar las actuaciones del consejo de administración. Lo conforman 10 personas, independientes de los anteriores, que también cobran dietas. En este órgano tiene voz, pero no voto, un representante de la Consellería de Facenda.

El adelgazamiento de la estructura de la caja puede no acabar aquí en tanto que es previsible que Novacaixagalicia termine convirtiendo en una fundación, simplemente con un patronato, cuando se complete la entrada de capital privado en Novagalicia Banco.

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