Lo que esconde el abismo griego

La salida de Grecia del euro podría originar un incendio de dimensiones planetarias


redacción / la voz

Grecia ha encendido la mecha de un fuego que amenaza con devorar la Unión Monetaria. Y quién sabe si las llamas no acabarán alcanzando dimensiones planetarias. El país heleno apenas representa el 2 % del PIB de la eurozona y el 0,5 % de la economía mundial. Pero, ahora, el tamaño no importa, lo que de verdad importa es la capacidad de hacer daño al conjunto. No hay que ser grande para que todos tiemblen por tu culpa. Es lo que tiene la dichosa globalización.

Las que a continuación se recogen son algunas de las consecuencias que acarrearía la quiebra total o parcial de Grecia (en el primer caso, dejaría de pagar parte de su deuda; y en el segundo, daría la espalda a todos sus compromisos para empezar de cero), que voces como la de la agencia Fitch dan por segura; o su salida del euro, a la que tan alegremente se han referido en las últimas semanas algunos políticos alemanes, holandeses y austríacos, por poner solo algunos ejemplos.

¿Qué pasaría con Grecia si abandona el euro y regresa al dracma?

Para empezar, el país heleno tendría que afrontar una drástica depreciación de su recién recuperada moneda. De hasta el 50 %, según los cálculos que maneja el Ejecutivo alemán, filtrados por los medios de comunicación germanos. Y, evidentemente, la fuga de capitales vendría servida en bandeja, lo que provocaría, a buen seguro, la quiebra de los bancos helenos o la imposición del corralito para evitar la huida de fondos. Ni qué decir tiene que Grecia tendría cerrada a cal y canto la puerta de la financiación externa. Por no hablar de que se vería condenada a una recesión todavía más profunda que a la que la abocan los planes de austeridad impuestos por la troika (Fondo Monetario Internacional, BCE y Comisión Europea). Los analistas del banco suizo UBS calculan que la salida del euro le costaría al país la friolera del 40 % del PIB. «El resultado final para Grecia de una salida del euro sería un colapso financiero y, posiblemente, una depresión económica», resumen, por su parte los expertos de Citi.

¿Podría continuar Grecia en el seno de la Unión Europea?

Parece difícil. Sobre todo porque para evitar la fuga de dinero tendría que dinamitar el principio de libre circulación de capitales, algo a todas luces incompatible con el Tratado de la Unión Europea.

¿Qué consecuencias tendría para el conjunto de la eurozona?

«Catastróficas». Lo ha dicho el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. «Se mire como se mire está claro que una quiebra, o una salida del euro de Grecia acarrearía consecuencias económicas y sociales enormes, no solo para los griegos, sino para el conjunto de la eurozona, la UE al completo y nuestros socios en todo el mundo». No es el único que lo piensa. Otro ejemplo, este en el bando de los analistas: «sería un desastre para Grecia y una crisis para el mundo. Tendría efectos negativos para el país heleno y para el conjunto de la Unión Europea y de la economía mundial», mantienen los expertos de Citi.

Pero también hay quien piensa que sería lo mejor para todos. Entre estas voces, algunas tan reputadas como la del presidente del instituto alemán de investigación económica IFO, Hans-Werner Sinn. En su opinión, la salida de Grecia de la órbita de la moneda única sería la solución «menos dolorosa»

¿Qué pasaría con el resto de los países bajo sospecha?

La mayoría de los analistas lo tienen claro: en cuanto Grecia pusiera un pie fuera del euro comenzarían las apuestas sobre quién sería el siguiente en abandonar la moneda única. Eso, evidentemente dispararía la prima de riesgo de los incluidos en las quinielas con todo lo que ello comporta y de lo que ya hemos tenido sobradas muestras durante los últimos tiempos (mayor coste de la deuda, planes de ajuste draconianos para embridar el déficit, pérdida de derechos sociales incluida, crecimientos raquíticos o recesión...).

Pero, además, los países bajo sospecha sufrirían los efectos de una masiva fuga de capitales. Los propietarios de cuentas en naciones en dificultades retirarían sus depósitos de los bancos para llevárselos al puñado de Estados con más probabilidades de permanecer en la zona euro. «Cualquier ahorrador o inversor que percibiera el riesgo de la llegada de un nuevo escudo, una nueva peseta o una nueva lira retiraría su dinero de esos países y lo trasladaría a Alemania, Luxemburgo, los Países Bajos, Austria o Finlandia», argumentan los analistas de Citi.

El presidente del prestigioso IFO alemán, sin embargo, considera que la salida de Grecia del euro no arrastraría a otros socios en dificultades, como España e Italia «porque los desequilibrios en ambos países son mucho menores y su competitividad, mayor». «España sabrá encontrar el camino para salir de la crisis. El país tiene una industria competitiva y un déficit pequeño», mantiene Sinn

¿Qué consecuencias tendría para el sistema financiero internacional?

El terremoto de la deuda europea tiene muchos visos de crisis mundial. Y los que califican a Grecia como el Lehman europeo no están locos. Si el país heleno abandona el euro o declara una quiebra total y desordenada pondrá en serio riesgo a la banca europea. Hay muchas carteras atiborradas de bonos griegos y quién sabe de cuántos más sofisticados y complejos productos ligados a la deuda helena.

Y si los bancos europeos tienen problemas, no hay duda de que los del resto del mundo correrán parecida suerte. Un dato: la banca estadounidense tiene una exposición a la europea de nada más y nada menos que medio billón de euros. Otro: el Fondo Monetario Internacional acaba de cifrar en 300.000 millones de euros el riesgo que guardan en sus cuentas los bancos europeos por culpa de la crisis de deuda.

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