Prohíben ventas a corto descubierto en España, Francia, Bélgica e italia

La medida se mantendrá durante 15 días para frenar los «falsos rumores» que desestabilizan los mercados.

Colpisa

Lo que era una posibilidad se convirtió en una decisión firme. A medianoche, los reguladores bursátiles de España, Francia, Bélgica e Italia acordaron prohibir la constitución de posiciones cortas sobre las acciones del sector financiero. La medida se mantendrá durante 15 días para frenar los «falsos rumores» que desestabilizan los mercados.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acordó ayer prohibir «de forma cautelar con efectos inmediatos» las posiciones cortas sobre las acciones del sector financiero por un periodo de 15 días, que podría «prorrogarse si se considerase necesario». Las ventas en corto son un mecanismo usado por los operadores de bolsa para apostar por la caída de los títulos de una compañía vendiendo acciones prestadas para después comprarlas a un precio más bajo.

En España, la medida afecta a a las acciones o cuotas participativas de Banca Cívica, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Banco de Sabadell, Banco de Valencia, Banesto, Banco Pastor, Banco Popular, Banco Santander, Bankia, Bankinter, Caixabank, Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Grupo Catalana de Occidente, Mapfre, Bolsas y Mercados Españoles (BME) y Renta 4 Servicios de Inversión.

Las principales bolsas europeas cerraron la sesión del jueves con fuertes subidas, tras una jornada de extraordinaria volatilidad. Fue una sesión de locos, con fuertes oscilaciones -en el Ibex-35 'bailaron' nada menos que 570 puntos- que, por fin, rompió la racha de caídas -nueve, en el caso de la Bolsa española- y acabó con un cierre en verde generalizado.

Frente a la abundancia de rumores y otros tantos desmentidos, que dispararon el pulso de los operadores, la cordura la aportó finalmente Estados Unidos. Los inversores del otro lado del Atlántico, tan nerviosos como los europeos, optaron finalmente por confiar en los valores que cotizan en Wall Street, animados por unos datos que en otro momento se hubieran considerado coyunturales, los de la evolución semanal del mercado de trabajo norteamericano, donde las solicitudes de desempleo fueron inferiores de lo previsto.

La Bolsa de Madrid cerró con avance del 3,56% en 8,249 puntos, por encima otra vez de la barrera del 'ocho mil'. Pero llegó a ese registro después de fortísimas oscilaciones, que arrancaron con una subida del 3,9% y llegaron a consignar, hacia las dos de la tarde, pérdidas del 2,5%. Tan bruscos cambios no asustan a los partícipes dispuestos a operar en pleno agosto: los registros oficiales de negociación duplican los volúmenes diarios del pasado año, y los expertos reconocen que la extraordinaria volatilidad de estos días es un campo fértil para los inversores muy avezados, que pueden obtener jugosas ganancias al precio de asumir un importante riesgo.

Los bancos españoles también vivieron en máxima tensión. El Santander recuperó al cierre un 3,20% y BBVA un 4,06%, después de haber llegado a perder uno y otro más de un 3% adicional a los desplomes de la sesión anterior. Las acciones de Caixabank se apreciaron un 3,04%.

Tranquilidad, por otra parte, en la evolución de la prima de riesgo. El diferencial entre la rentabilidad exigida por los inversores dispuestos a comprar obligaciones españolas a diez años respecto a los bonos alemanes del mismo plazo estaba, al cierre de las Bolsas, en 268 puntos básicos, el nivel más bajo en un mes, al que había descendido desde los 284 que registraba a la apertura.

Los operadores creen que el Banco Central Europeo sigue comprando títulos de deuda española e italiana en el mercado secundario, aunque en menor cantidad que en las jornadas precedentes.

Un miembro del consejo de gobernadores del Banco Central Europeo (BCE), el luxemburgués Yves Mersch, dio a entender, en entrevista concedida al diario Wall Street Journal, que la institución comprará deuda pública de los Estados en dificultades de la zona euro hasta la puesta en marcha del Fondo de Estabilidad Financiera.

Rumores y desmentidos

Los indicadores del resto de los parqués europeos también siguieron una trayectoria enloquecida. Al cierre, Milán lideraba las ganancias con alza del 4,1%, mientras el avance de Londres fue del 3,11%, y el de Francfort del 3,28%. En la city, los bancos lideraron la recuperación con Barclays a la cabeza, que experimentó un repunte del 8,64%, seguido por el HSBC, con un alza del 3,80%.

El parqué germano, que llevaba nada menos que once sesiones en rojo, todavía arrastra una pérdida de valor del 21% respecto al nivel que presentaba el pasado 26 de julio.

En el caso de Francia, el repunte del 2,84% se produjo tras superar los fuertes recelos suscitados la víspera por los rumores de una rebaja de la calificación de la deuda, o de que el grupo bancario Societé Générale atravesaba una dramática falta de liquidez.

Los desmentidos de las agencias de rating y de la propia entidad 'bajo sospecha' se vieron reforzados por un comunicado del supervisor galo de los mercados, la AMF, que alertó de los «rumores infundados» y advirtió a sus generadores de las sanciones que les son aplicables. También el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, aseguró que «las recientes evoluciones de los mercados bursátiles no afectan a la solidez financiera de los bancos franceses ni a la capacidad de resistencia que han demostrado desde el inicio de la crisis».

Finalmente, y tras experimentar fortísimas variaciones durante la jornada, los bancos franceses registraron fuertes subidas.

Société Générale, en el centro de las presiones, terminó con ganancias de 3,70%, aunque durante la sesión llegó a ganar y a perder un 7%. BNP Paribas subió un modesto 0,31%, Crédit Agricole, que también registró fuertes pérdidas la víspera, se revalorizó el 5,14% y el banco de inversiones Natixis trepó un 6,34%.

El rebote, considerado técnico, no debiera inspirar confianza a los inversores no expertos, apuntaron algunos analistas como Soledad Pellón, de IG Markets. «La alta volatilidad persiste y hay muchísima especulación», añadió, tras reconocer que «la tendencia de fondo (de los mercados) sigue siendo negativa, sin que se hayan producido cambios». Lo cierto es que los datos macroeconómicos, que apuntan una ralentización en el crecimiento de los países más desarrollados del mundo, con posible extensión a los emergentes, no han variado.

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