El hombre que creía en el sentido común, la innovación y el trabajo

El ideólogo de Inditex asume como un «reto» el despegue de NCG Banco


LA voz / Redacción

José María Castellano (A Coruña, 1947) huye de quienes lo ven como un hombre milagro. El futuro presidente ejecutivo del banco en el que culminará la fusión de las dos cajas gallegas prefiere definir su trayectoria al frente de grandes empresas como un compendio de «conocimiento, innovación, sentido común y mucho trabajo».

Es cierto que asumió el timón de Inditex cuando la firma de Amancio Ortega jugaba en la segunda división. Y que tras pilotar su despegue internacional la aupó al liderazgo mundial, asentada en Bolsa y con su patrón convertido en la novena fortuna del planeta según la revista Forbes. Y también lo es que reflotó la operadora de cable Ono desde el abismo de la suspensión de pagos hasta la tranquilidad del beneficio en tiempos de crisis.

Pero cuando se le pregunta por su fórmula mágica, la resume en «capacidad para aprovechar oportunidades». Limita el éxito de Zara a «la introducción de la rapidez en las colecciones, la logística y las tiendas». Y el de Ono, a la recuperación de «un buen producto, un buen servicio al cliente, y un equipo motivado».

Ahora esa privilegiada vista para las oportunidades lo ha conducido hasta Novacaixagalicia. Pocos como él tienen capacidad y prestigio para reunir inversores de todo el mundo en torno a su misma causa. Porque en momentos de severa restricción, nadie se juega su dinero si no vislumbra beneficios. Y Caste, como lo llaman sus amigos, no viene solo para salvar las cajas. Está convencido de que puede hacerlas crecer.

Ni el sector ni la crisis le son ajenos. Su credibilidad entre los grandes fondos se la ganó a pulso durante la internacionalización de Inditex. De hecho, cuando abandonó el gigante textil rechazó suculentas ofertas laborales en EE.UU. y Alemania. Y su capacidad de negociación en contextos hostiles quedó patente en Ono, donde fue capaz de cerrar en pocos meses un complicadísimo acuerdo con 56 bancos para refinanciar 3.500 millones de deuda. Ahora lo recuerda con cierta pasión: «Muchos de ellos estaban en situaciones delicadas y apostaron por Ono en plena crisis».

Miembro del consejo de La Voz desde mayo del 2004 y vicepresidente de esta hasta hace una semana, ansía vivir «pegado a la realidad». Quizás por eso este licenciado en Económicas y Empresariales por la Universidade de Santiago y catedrático en la de A Coruña, no ha dejado de ejercer la docencia. Es un firme defensor de la armonía entre experiencia y juventud (fue él quien animó al dueño del imperio Inditex a apostar por la savia nueva de Pablo Isla, presidente in pectore del grupo). Y pese a su fama de duro a la hora de recortar empleo, siempre ha dicho que donde lo hizo «fue para salvar a toda una plantilla».

En Ono se le recuerda por su larguísimo vis a vis con «todos» los empleados. Eran 3.500. Y libreta en mano, anotó las quejas de cada uno de ellos. «Estuve dos horas y media con cada grupo de veinte personas por toda España, y apunté en una lista los problemas que me iban transmitiendo para después resolverlos uno a uno», recordaba hace poco en una entrevista.

Los que se atreven a definirlo lo ven como «una persona inquieta». Solo así se explica su trayectoria desde la aseguradora Aegon o el grupo Conagra, hasta Inditex, pasando por consejos tan variados como los de Adolfo Domínguez, Puig, Indukern, el banco de inversión Rothschild, Fadesa o Beauty & Fashion. Su próxima parada está en Galicia, al frente de NCG Banco. Todo un reto para el hombre que creía en la innovación, el trabajo duro y el sentido común.

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