Un total de 24 bancos y cajas españoles serán sometidos a los test de estrés

Representan un 27% de las entidades europeas que se someterán a las pruebas, cuando la cuota del sistema financiero español está muy por debajo de ese porcentaje.


Las pruebas de solvencia que la nueva Autoridad Bancaria Europea (EBA) impone realizar a las entidades de crédito esta primavera tendrán otra vez protagonismo español. Los 24 bancos y cajas que figuran en la lista publicada este viernes en Londres representan el 27% de un total de 90, prácticamente la tercera parte, cuando la cuota del sistema financiero español está muy por debajo de ese porcentaje.

Están todos, hasta las pequeñas cajas de Ontinyent y Pollensa. La relación podría cambiar, pero no el número, porque si bien incorpora a Banco Base -ahora escindido- también refleja por separado a Unicaja y Caja España-Caja Duero.

El sector aplaude que el Banco de España imponga la máxima transparencia a las entidades, pero no oculta su malestar porque queden excluidas del examen decenas de instituciones, ya que la mayoría de los países sigue dejando al margen a las más débiles.

La Autoridad Bancaria Europea establece que el capital básico mínimo para superar la prueba de resistencia será equivalente al 5% de los activos ponderados por riesgo, una proporción notablemente inferior al 8% que con carácter general requiere el Banco de España, y del 10% demandado a las cajas de ahorros. En la prueba europea van a computar las ayudas públicas a la recapitalización pero en el informe que acompañará la «nota» se harán constar las diferentes fórmulas utilizadas para inyectarlas.

A la expectativa

Superar los exámenes de solvencia europeos será la primera prueba a la que se someterán las cajas de ahorro españolas ahora en pleno proceso de reestructuración. Todo apunta a que los grandes bancos españoles están a la expectativa, interesados en entrar en el capital de las cajas cuando encuentren las condiciones propicias.

Francisco González, presidente de BBVA, reclamó que la presencia de capital público en las cajas se limite a «pocos meses», el plazo necesario para estabilizar lo antes posible el sistema financiero. Después deberían ser devueltas rápidamente al mercado «a través de un sistema de subasta público y transparente», manifestó. Y dejó claro que BBVA concurrirá a esas pujas, al añadir que a las subastas «se deberían presentar los jugadores más fuertes del sistema financiero español e internacional, los más solventes y los que tengan la reputación más sólida y mayor capacidad de gestión».

González, que participó en Berlín en el IV Foro Hispano-Alemán, celebró que los mercados hayan dejado a España, por el momento, fuera del grupo de los países periféricos que necesitan un rescate financiero. Calculó que España podría reducir en al menos 60 puntos básicos su diferencial de riesgo si, además de completar la reconversión de las cajas «en pocas semanas», alcanza este mes de abril un acuerdo ambicioso en la negociación colectiva, que relacione los salarios con la productividad.

Mientras tanto, la CAM, la caja de ahorros que quedó «soltera» tras la ruptura de Banco Base, ha presentado en el registro del Banco de España un plan incluye la petición al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria de 2.800 millones de euros, y también plantea la alianza con un potencial socio, al que no identifica. La institución supervisora se ha fijado un plazo hasta el 14 de abril para recibir esta y las demás propuestas que se le formulen por parte de las trece entidades necesitadas de capital. Eran doce, pero separación de una de las alianzas ha elevado el número. Los otros tres antiguos socios de Banco Base -Cajastur, Cantabria, Extremadura- proyectan seguir juntos en un Sistema Institucional de Protección (SIP), que suma 57.000 millones de activos.

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