Sócrates: «Si Portugal cae, los riesgos para otros países aumentarán»

El primer ministro en funciones descarta el rescate y sólo pide a la UE que tenga «confianza» en su país.


El primer ministro en funciones portugués, José Sócrates, sigue aferrado a la idea de que su país no tendrá que ser rescatado. Pese a que su dimisión ha disparado el acoso de los mercados, el líder socialista subrayó ante sus socios de la UE que lo único que necesitan es «confianza». A su juicio, si finalmente tuvieran que recurrir a la ayuda exterior, Europa también pagaría un alto precio. «Si Portugal cayese, los riesgos para otros países aumentarían», remarcó sin citar a España, el siguiente país en la lista de los especuladores.

El jefe del Gobierno luso se convirtió en el protagonista involuntario de la cumbre en Bruselas. Su renuncia el pasado miércoles, después de que el Parlamento rechazara su cuarto paquete de ajustes, hizo saltar todas las alarmas en los Veintisiete. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, anticipó horas después el primer cálculo de lo que costaría el rescate del país: 75.000 millones de euros. Solo nombrar la cifra sugirió que Lisboa podría seguir a corto plazo la estela de Grecia e Irlanda.

Sócrates, sin embargo, no pierde la esperanza. Ayer, incluso se revolvió ante los cálculos realizados por Juncker y criticó que fomentara la «especulación». El líder socialista tachó de «infantil» la tesis de que un rescate rápido contribuiría a restaurar la calma en los mercados. «Todos saben que la ayuda externa perjudicaría al prestigio de Europa y al euro, pero la peor consecuencia sería que los riesgos para otros países aumentarían», constató.

Deuda disparada

Los mercados, de momento, siguen sin dar tregua a Portugal. El bono a diez años superó ayer la barrera del 8% de interés, más del doble del 'bund' alemán y muy por encima de los niveles que forzaron los rescates de Grecia e Irlanda. Las agencias de rating no acaban de ponerse de acuerdo. Standard & Poor's rebajó su calificación dos escalones, mientras que Moody's mantuvo su nota al entender que los dos mayores partidos lusos «están comprometidos con la consolidación fiscal».

Los Veintisiete se agarran a la misma tesis para mantener la tranquilidad. Sócrates cayó al intentar aprobar un paquete de ajustes que la oposición no rechazó por su objetivo -reducir el déficit al 4,6%-, sino por entender que debían haberlo negociado antes. El primer ministro luso, que todavía está pendiente de que el presidente decrete elecciones anticipadas, recibió un doble mensaje de sus colegas europeos. Todos ellos le manifestaron su «confianza», pero le recordaron que los recortes son indispensables. Juncker, de nuevo el más expresivo, calificó de «implacables» las reformas que necesita el país.

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