El Gobierno no consigue cerrar el pacto político sobre las cajas

La institución gallega prepara su estrategia «con las espadas aún en alto»


redacción / la voz

Al Gobierno le está costando más de lo previsto cerrar un acuerdo político sobre el decreto que reformará el sector financiero, y que podría suponer una privatización masiva de las cajas de ahorros. El Ministerio de Economía no logró ayer pactos definitivos en las conversaciones abiertas con el PP, CiU y PNV. Tampoco las patronales de cajas y bancos (CECA y AEB) conocían a última hora de la tarde los términos concretos del documento que llegará hoy al Consejo de Ministros y que precisará posteriormente convalidación en el Congreso.

Fuentes próximas al Ejecutivo señalaron que el diálogo continuará hoy por la mañana. Se apurará hasta el último minuto. Y confirmaron el interés del equipo de Zapatero por que el decreto cuente con un «respaldo amplio» que genere «la mayor confianza posible» ante los mercados y analistas internacionales.

Las diferencias pasan por flexibilizar los plazos para las entidades que decidan salir a Bolsa (se habla incluso de finales del 2012), y también por ampliar el espectro de valores que integrarán el concepto de capital principal que tendrán que cumplir especialmente las cajas. La patronal de estas, la CECA, reclamó que las exigencias de solvencia sean idénticas para bancos y cajas, aunque daría por bueno que los primeros superen el examen con un 8% de capital principal, siempre que se suavice el 10% exigido para las entidades no cotizadas, sin accionistas privados relevantes o con una dependencia fuerte del mercado mayorista.

La caja gallega reunió ayer a la comisión delegada para preparar el consejo de administración previsto la semana que viene, y en el que se tomará una decisión de futuro «siempre que para entonces se conozca ya el decreto del Gobierno», indicaron fuentes de Novacaixagalicia.

En la reunión, el copresidente de la entidad, Julio Fernández Gayoso, explicó los contactos mantenidos en los últimos días con el Ejecutivo, el Banco de España y otras entidades, aunque dejó claro que siguen siendo «contactos técnicos» ante posibles opciones de futuro. «Las espadas siguen en alto», remarcó ayer un consejero de la entidad, en alusión a los flecos todavía pendientes de negociar con el Ministerio de Economía, y que podrían «cambiar bastante el escenario».

Quienes están al borde de agotar su paciencia son los sindicatos. Tres de las cinco centrales representadas en Novacaixagalicia (UGT, Csica y CGT) se reunirán hoy para decidir si convocan movilizaciones, tras fracasar en su intento de obtener explicaciones del director general, José Luis Pego.

Piden la salida de Ordóñez

El malestar político por el nuevo giro en el sector financiero ha salpicado de lleno al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en silencio desde mediados de noviembre. Ayer, el grupo de izquierda en el Congreso presentó una proposición no de ley para la defensa de las cajas y su función pública en la que, entre otras cuestiones, reclaman «la separación [de Ordóñez] de su cargo». Lo acusan de no haber sabido «garantizar el futuro» del sector financiero.

En discusión

La negociación se centra en saber qué elementos se computarán para que las cajas puedan alcanzan un capital principal del 10%. Y también se pide más tiempo.

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