Galicia apuntala su peso financiero

Los directivos de la entidad, aún sin marca, defienden el modelo de caja frente a una posible bancarización

?M. Á. Rodríguez S. Vázquez
redacción/la voz.

Galicia cerró ayer a las 11.45 horas un proceso que, oficiosamente, se abrió a inicios de septiembre del 2009 cuando en un punto del sur de Galicia José Luis Pego y Javier García de Paredes se citaron por primera vez para abordar la fusión gallega. Catorce meses después de aquel encuentro, serán ambos los dos primeros ejecutivos de una caja a la que ayer Mauro Varela y Julio Fernández Gayoso, los dos copresidentes, estamparon su autógrafo ante el decano del Colegio de Notarios. Con la firma de las escrituras de la nueva caja, Galicia conjuga sus cajas en singular y apuntala su poder financiero: solo otras cuatro comunidades (Aragón, Castilla y León, Cataluña y País Vasco) mantienen sus cajas tras la mayor concentración conocida. El resto o las han perdido o han fracasado en el intento de unirlas (caso de Andalucía y Valencia).

Escrupulosos como han sido para escenificar una unión paritaria, los directivos escogieron para la firma de las escrituras la capital gallega, el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC). La cita en Santiago reunió a los más relevantes empresarios de la comunidad, quienes coincidían al señalar lo importante de «remar todos en la misma dirección» para culminar el proyecto. Estuvieron también los líderes de UGT y CC.?OO., y cuatro de los siete alcaldes de las ciudades. No acudió el de Vigo, ariete en contra de la fusión desde el primer minuto. El de Ferrol se excusó por estar en un juicio. Y el nacionalista de Pontevedra se ausentó como todos los miembros del BNG y de su sindicato afín, la CIG. «Fusión sí, pero non así», explicaban desde la dirección del partido.

Enraizada en Galicia

Entraron juntos al evento los presidentes de Caixa Galicia y Caixanova, con Pego y García de Paredes y el presidente de la Xunta, escoltado por la práctica totalidad de su ejecutivo autonómico. Fueron Varela y Gayoso los que expusieron ante esa nutrida representación de la sociedad gallega los motivos por los que han decidido converger en una sola firma que aún tendrá que esperar para tener nombre comercial. «Hoy -explicó el presidente de Caixanova- nace una entidad financiera como nunca antes había tenido Galicia, una caja enraizada en la esencia gallega, comprometida con su tejido empresarial, con sus gentes, pero con una visión global».

Nace además mientras se cuestiona el propio modelo de cajas, tras la apuesta que desde Madrid se hace en favor de su conversión en bancos. Una vía por la que, a tenor de lo dicho ayer, no parecen apostar sus dirigentes. «Ser caixa de aforros nestes intres é complicado, e tivemos, temos e teremos que loitar en moitos ambientes, económicos e políticos, para defender o noso modelo», apuntó Mauro Varela. Tampoco en la Xunta parecen proclives a esa bancarización. «Non creo noutra solución que nunha caixa», agregó la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás. La flamante caja se estrena en un momento convulso, con el crédito cerrado y pocos visos de recuperación. Los nuevos dirigentes se comprometieron en público a abrir el grifo. «O futuro da caixa depende de que saibamos mellorar a economía galega, con crédito, investimento social e investimento empresarial», dijo Varela, quien apuntó que la entidad «non nace para ser un problema máis da crise, senón para formar parte das solucións».

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