«Es Galicia la que tiene necesidad de tener una caja de ahorros fuerte»

El futuro copresidente de la gran entidad no solo descarta que en cinco años vaya a desaparecer, sino que asegura que estará entre las mejores de España

Mauro Varela asegura que llegar a una fusión es como contraer matrimonio
Mauro Varela asegura que llegar a una fusión es como contraer matrimonio

redacción |

No es de pocas palabras, pero Mauro Varela, presidente de Caixa Galicia y copresidente de la nueva caja, se mide al responder sobre un asunto que conoce bien: la fusión con Caixanova.

-¿Cómo se llamará la nueva entidad?

-No lo sé.

-¿Qué tres palabras conformarán el nombre de la nueva caja?

-¿Tres? Hombre pueden ser cuatro, dos o una. De verdad que no lo sé.

[Lo lógico es que el nuevo nombre pivote entre las palabras nova, Galicia y caixa. Pero Mauro Varela no picó ]

-¿Cómo se encuentra en su nuevo puesto?

-Bien, bien... Vamos a ver, bien. Primero porque no es nuevo para mí. Son ocho largos años de presidente de Caixa Galicia, por lo tanto me conozco el funcionamiento de la caja. He sido presidente de la comisión de control otros ocho. Estoy vinculado a Caixa Galicia y a José Luis Méndez desde hace muchísimos años.

-¿Es un puesto puramente institucional?

-Sí, siempre fue institucional en Caixa Galicia. En la nueva caja también lo será, por ley, por estatutos.

-¿Cómo debe ser la relación entre los dos copresidentes?

-Aparte de cordial, que ya lo es, y amistosa, tiene que ser una relación fluida, de conocimiento de todos los problemas de la caja, de conocimiento mutuo. Ya lo está siendo.

-¿Ha mantenido alguna reflexión con Julio Fernández Gayoso sobre cómo debe ser la nueva institución?

-Hemos hablado en múltiples ocasiones. Los dos copresidentes tenemos el mismo interés, que la nueva caja sea la mejor de España (que ya lo es, con independencia del volumen de negocio). Debe ser la mejor por el bien de Galicia, naturalmente. Ni Caixanova ni Caixa Galicia habían tenido ninguna necesidad de fusión por ellas mismas. Es Galicia la que tiene necesidad de tener una caja fuerte, que pueda ayudar al territorio y a los gallegos en todas sus actividades. Podríamos haber seguido como cajas independientes.

-El gobernador del Banco de España creo que no pensaba lo mismo. Impulsó las fusiones y los SIP o fusiones frías.

-Eso es cierto. El regulador pretende tener instrumentos financieros más fuertes, sean cajas o bancos. Cuando digo necesidad, me refiero a la propia. Ninguna de las dos cajas precisábamos unirnos. La necesidad viene establecida por el regulador en un contexto marcado por la crisis globalizada. Por lo tanto, la necesidad de fusión deriva de que Galicia precisaba tener un organismo más fuerte.

-En muchas ocasiones se dijo que la institución que preside atravesaba gravísimas dificultades económicas, y que ni desde su presidencia, ni desde la dirección general, ni desde ningún órgano se salió a desmentirlo.

-Ni yo ni la caja podemos estar pendientes de la rumorología. Si no, nos pasaríamos la vida discutiendo cosas y hablando del sexo de los ángeles. No podemos responder a esos rumores, que en la mayor parte de los casos son interesados por parte de los que los propagan. Por eso, ni desde la dirección, ni desde la presidencia, ni desde los órganos de gobierno entramos en el juego. ¡De ninguna manera! Pero ahí están nuestras cuentas anuales auditadas, con el visto bueno del Banco de España. Hemos estado ganando dinero, seguimos ganando dinero, más o menos atendiendo a las circunstancias de la economía. También hemos tenido operaciones que no han salido bien, como le ha ocurrido al resto de los actores del sector financiero, debido, fundamentalmente, a los problemas inmobiliarios.

-¿Qué retos se le presentan a la dirección general de la nueva caja?

-Estará recibiendo instrucciones del consejo de administración, que es quien marca las pautas. Por lo tanto, José Luis Pego, director general, y Javier García de Paredes, director general adjunto ejecutivo, ejecutarán los acuerdos que adopte el consejo. También nos darán ideas de lo que creen que es prudente hacer. Ellos son los técnicos.

-¿Estarán a la altura, por ejemplo, de Rodrigo Rato?

-[Se sorprende y alza el tono] ¡Sí, cómo no! Pero las comparaciones son odiosas siempre. Además no deben de hacerse. Ustedes los periodistas...

-¿Cuál fue su mejor momento en todo el proceso de fusión?

-Cuando estaba hecha, concretamente cuando firmamos el protocolo.

-¿De qué hablaron ustedes?

-No lo sé. Esto de la fusión es como un noviazgo. Una pareja se conoce y empiezan a hablar. Llegar a una fusión es como llegar al matrimonio. Tienen que suceder una cantidad de acontecimientos a lo largo de un período determinado de tiempo. No nos dijimos nada en un momento determinado, pero estábamos hablando constantemente y sabíamos lo que queríamos y que lo que pretendíamos era el bien de Galicia. Los dos. Y cuando digo los dos me refiero a los dos copresidentes. Lo que pretendíamos era el bien de Galicia.

-Pero ¿se puede pretender el bien de Galicia y estar yéndose con Caja Madrid o con Caja Murcia?

-Pues mire usted, si no hubiéramos llegado a la fusión, sí. Y lo intentaríamos, también por el bien de Galicia.

-¿Quién salió ganando?

-Nadie. Ninguna de las dos entidades. Empatadas a todo. Gana Galicia, ya se lo dije antes.

-¿Cuál fue su peor momento?

-No recuerdo uno en concreto. Hubo momentos no gratos en relación con mi persona, pero no con la caja. Uno de ellos fue el día que José Luis Méndez decidió jubilarse. Creo que fue una persona fundamental en la caja. Se dijo por ahí que era el rey de las fusiones. Yo no lo calificaría así, pero sí que llevó a cabo el mayor número de fusiones en España y fue un pionero de ellas. Por lo tanto era una persona vital dentro de la caja. Yo estaba muy amparado como presidente por José Luis, tengo una relación personal con él desde hace muchos años. Me afectó su decisión. Me encantaría que hubiera seguido en la caja. Igual que le gustaría al 100% de los empleados. Tenga usted la absoluta seguridad.

-Se está enfadando.

-No, no. Soy abogado y ante los tribunales alzo la voz, pero no, no me estoy enfadando. Es mi forma de hablar.

-Dentro de dos o cinco años ¿estaremos sin caja?

-No, en absoluto. Se esta hablando ya de otra oleada de fusiones. Ahora hay 37 cajas en trámites de fusión. Me da la impresión de que una de las más avanzadas es la nuestra. Parto de la base de que las fusiones que tienen posibilidades de continuar con el sistema de cajas son las intrarregionales, como la nuestra. Las cajas del País Vasco no lo han logrado todavía; las andaluzas tampoco, y en Cataluña hay alguna que no se quedó en Cataluña. Y no lo estoy comparando con los derechos históricos ni con las nacionalidades históricas. A mi entender, nosotros y las catalanas somos los que tenemos más posibilidad de ser auténticas cajas de ahorros. Nosotros nos quedamos como cajas en beneficio de nuestra tierra y de nuestra gente.

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