Tras la euforia, llegó el momento de pasar por caja en la Bolsa

El Ibex retrocede un 3,32%, con la banca como principal objetivo de la recogida de plusvalías


redacción/lavoz.

Después de la tempestad, llegó la calma. Pero esta vez fue solo relativa. La euforia del lunes no tuvo continuidad en la jornada de ayer, en la que los inversores optaron de forma masiva por pasar por caja y recoger parte de los beneficios cosechados en la delirante escalada de la víspera. De hecho, el Ibex, que venía de firmar la mayor subida de sus 18 años de historia (un más que sabroso 14,43%), a punto estuvo de purgar los excesos de la fiesta con el descenso más abultado del año (llegó a perder un 5,99%). Al final, el correctivo se quedó en un 3,32%, lo que le permitió mantenerse, por poco, por encima de los 10.000 puntos (cerró en 10.008,6). Wall Street, con un giro al alza tras una apertura bajista, fue el colchón que amortiguó la caída.

Los bancos, principales motores de la colosal subida del lunes, se llevaron ayer la peor parte: Santander y BBVA cerraron con pérdidas superiores al 3%: Nada comparado con el subidón del 20% que se embolsaron un día antes. Aunque eso sí, hacia las 15.00 horas, cuando más arreciaban las ventas, ante el presagio de una apertura en rojo de Nueva York, sus cotizaciones encajaban varapalos superiores al 6%.? Solo tres de los 35 valores del Ibex siguieron la fiesta: Ferrovial, Enagás e Inditex. La firma textil gallega añadió otro 3% a las ganancias atesoradas la víspera, después de que los analistas del Banco Sabadell mejoraran su recomendación sobre el valor hasta «comprar», en previsión de nuevos síntomas de resistencia a la crisis, gracia a la expansión en Asia

Por lo demás, si el lunes fue, de lejos, la mejor, ayer a la Bolsa española le tocó cargar con el peor resultado de Europa, donde los descensos oscilaron entre el 0,73% de París y el 2,47% que se dejó en el camino la Bolsa de Atenas. Solo Fráncfort consiguió cerrar sus puertas con ganancias: un modesto avance del 0,33%, logrado a lomos de las nuevas medidas de ahorro anunciadas por Angela Merkel.

Regresa la inquietud

Con todo, acabada la fiesta y enfriada la euforia, llegó la resaca. Y con ella, la vuelta a un primer plano de la inquietud ante la posibilidad de que los países que deben apretarse todavía más el cinturón -España, entre ellos- no sean capaces de presentar planes de ajuste adicionales creíbles. Grecia, epicentro de la tormenta que ha asolado Europa, ya ha empezado a aprobar las reformas anunciadas, entre ellas la de la jubilación. Zapatero concretará hoy sus planes en el Congreso.

Las mejores pruebas de la incertidumbre latente en los mercados son las variaciones extremas con las que han sorprendido a propios y extraños durante las últimas jornadas, la racha alcista de la que disfruta el oro, el activo refugio por excelencia (su precio está en niveles récord), y el hecho de que la recuperación del euro, blindado por sus socios, no acabe de cuajar.

Ayer, la moneda única, que la víspera se había sumado a la fiesta solo a medias, regresó otra vez al entorno de los 1,27 dólares, frente a los 1,30 alcanzados el día anterior.

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