Telefónica concluye el apagón analógico de los 74.801 teléfonos rurales gallegos de los años 90

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

19 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La vieja telefonía rural por acceso celular (TRAC) instalada en los años 90 en el rural gallego ya es historia. Ha tenido que pasar más de una década para que las aldeas de Galicia se incorporen a la tecnología digital telefónica y abandonen las señales analógicas de radio. El despliegue de las nuevas tecnologías, por imperativo legal, iguala la calidad de las comunicaciones a las de las zonas urbanas y, además, garantiza un acceso funcional a Internet (lo que no implica una alta velocidad similar a la banda ancha para el tráfico de datos).

Telefónica concluyó en diciembre del 2008 el apagón del TRAC analógico en toda España. El 35% de los clientes estaban en Galicia, que mantenía 74.801 líneas de estas características de las 222.623 existentes en el país. Las antiguas estaciones receptoras de señales radioeléctricas en las que se fotografió Manuel Fraga para demostrar hace casi 15 años que el teléfono había llegado a las aldeas han sido reemplazadas por el par de cobre, las tecnologías móviles GSM y GPRS, los más recientes LDMS y Wimax y los enlaces vía satélite.

Telefónica empleó seis años e invirtió 55 millones de euros en Galicia para adaptar todos los equipos y aplicar los cambios. El pasado 1 de enero quedaban todavía un 1,6% de los antiguos TRAC sin reemplazar en la comunidad gallega porque no fue posible localizar a los clientes para acceder a sus viviendas.

Las soluciones analógicas fueron revolucionarias en su momento. Consistieron en la instalación de equipos adaptadores capaces de convertir las señales radioeléctricas en eléctricas. Los teléfonos se conectaban a estos equipos del mismo modo que en las ciudades se hacía con las líneas físicas de cobre. Los accesos estaban basados en la antigua red móvil analógica Moviline y permitieron universalizar las comunicaciones en la década de los 90.

Un proceso complejo

A finales del año 2002, en España se superaron los 220.000 clientes de estas tecnologías. Pero ese mismo año, el Ministerio de Industria las declaró caducadas y exigió a las operadoras (Telefónica instaló el sistema en exclusiva) a añadir la transmisión de datos a una velocidad suficiente como para hacer viable el acceso funcional a Internet (AFI). Arrancó entonces un plan de despliegue de infraestructuras para proporcionar cobertura AFI en todo el territorio nacional, volcado fundamentalmente en la abolición de la telefonía rural de acceso celular.

En el 2003, Telefónica inició el despliegue de medios y comenzó a instalar las nuevas soluciones radioeléctricas digitales. De las 74.801 líneas TRAC gallegas, en el primer año se cambiaron a los nuevos sistemas 2.436, al ejercicio siguiente fueron reemplazadas 8.417, y 29.033 más se sustituyeron en el 2005. Al año siguiente cayeron 18.369 y las migraciones de los últimos dos años sumaron 7.914 domicilios en el 2007 y un total de 7.397 el pasado año. A 31 de diciembre quedaban solo 1.235 adaptadores antiguos. Los cambios no suponen coste alguno para los clientes. En toda España, la inversión realizada supera los 210 millones de euros.

Antes de proceder al apagado real de la tecnología analógica, Telefónica puso en marcha un plan de búsqueda de todos los clientes para que les autorizasen al cambio de equipos en sus domicilios. Los contactos se realizaron mediante llamadas de teléfono personales, a través de envíos informativos postales o mediante una página web creada para los usuarios.

Al final del proceso, únicamente el 10% de los clientes gallegos solicitaron el cambio voluntariamente. El resto fueron sustituciones impulsadas desde la propia operadora. Los domicilios conservaron en todos los casos su número de teléfono.

Telefónica está obligada a rescindir sus contratos con los clientes sorprendidos por el apagón analógico el pasado 1 de enero. En todos los casos se trata de personas que no han podido ser localizadas o no se han puesto en contacto con la operadora. Estos usuarios disponen del teléfono de atención (1004) para pedir su incorporación a las nuevas tecnologías.