EE. UU. dedicará 182.000 millones a comprar acciones de bancos


El presidente estadounidense, George W. Bush, volvió a dirigirse ayer a la nación para explicar los avances del controvertido plan de rescate diseñado por su Administración para poner coto a la debacle financiera. En su alocución confirmó lo que ya se daba por hecho en Wall Street: parte de los 700.000 millones de dólares otorgados al Tesoro se destinarán a comprar acciones de bancos. En concreto, esta medida engullirá más de un tercio del presupuesto del programa: 250.000 millones de dólares (casi 182.000 millones de euros). Además, la Reserva Federal garantizará durante tres años los préstamos que se realicen entre sí las entidades estadounidenses en el mercado interbancario.

El plan estadounidense se convierte así en una copia del aprobado el pasado domingo por los líderes de la eurozona: por un lado, inyecta capital en las entidades comprándoles títulos o activos -el programa original solo preveía la adquisición de activos tóxicos- y, por el otro, intenta reactivar el mercado interbancario avalando la deuda que adquieran los bancos en él durante un período determinado de tiempo.

Durante su alocución, Bush defendió que estas medidas «se dirigen a uno de los problemas centrales que afectan al sistema financiero: los bancos no pueden pedir prestado dinero y eso merma su capacidad de prestarlo a los consumidores y empresas». «Cuando el dinero fluye libremente entre los bancos, es más fácil que los americanos pidan créditos para comprar coches y casas», dijo. El presidente estadounidense insistió en que la intervención del Gobierno tiene carácter temporal y aprovechó la ocasión para lanzar un nuevo mensaje de tranquilidad asegurando: «Pasará algún tiempo hasta que nuestros esfuerzos tengan un impacto completo, pero el pueblo americano puede tener confianza en el futuro a largo plazo de nuestra economía».

Nueve grandes bancos

Tras el discurso del presidente, fueron el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, los que salieron a la palestra para defender la conveniencia de las medidas. Paulson confirmó, además, que nueve grandes bancos del país han aceptado la entrada del Gobierno en su capital, mediante la compra de acciones preferentes (sin derecho a voto). Se trata de JP Morgan Chase, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo, Bank of New York Mellon, Morgan Stanley, Merrill Lynch, State Street y Goldman Sachs. A cambio, se comprometen a no incluir en los nuevos contratos bonos de compensación para sus ejecutivos ni los llamados «paracaídas de oro» que les permiten marcharse a casa con una fortuna en caso de despido.

Los detalles sobre el plan pasaron de puntillas por la Bolsa de Nueva York, que no fue capaz de mantener el empuje tras la histórica subida de la víspera. Ese comportamiento enfrió los ánimos de las plazas europeas, que durante toda la mañana siguieron dando rienda suelta a la euforia, demostrando con ello que la confianza que intentaban insuflar las maniobras políticas del fin de semana ha calado entre los inversores. Así, el Ibex 35, que en lo mejores momentos del día llegó a anotarse una subida de más del 6%, acabó ganando un 2,7%, para cerrar en 10.224,5 puntos. Londres avanzó un 3,23%, París, un 2,75%, y Fráncfort, un 2,7%.

Mientras tanto, el euríbor retrocedió por tercer día consecutivo. Un paso que los analistas interpretan como una clara muestra de confianza en las medidas del Eurogrupo y una puerta abierta a futuras caídas más intensas. Aunque son pocas jornadas a la baja, la tendencia es positiva y, sobre todo, rompe con la cerrazón y falta de confianza mutua mostrada por las entidades en días pasados, incluso cuando el BCE bajó los tipos.?

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