La desconfianza entre bancos dispara el euríbor a máximos históricos


Con todas las incertidumbres que aún lo rodean, el macroplán anticrisis de Estados Unidos parece haber logrado contener el pánico entre los inversores y, especialmente, en el sector financiero. Pero, harina de otro costal es devolver la confianza a los mercados y que los bancos vuelvan a fiarse unos de otros a la hora de prestarse dinero. La mejor prueba de que la normalidad está lejos de regresar es la vuelta del euríbor a doce meses a niveles históricos. Ayer, este indicador cerró en el 5,45%, el nivel más alto desde su nacimiento. El índice refleja el tipo de interés al que las entidades financieras se prestan dinero a ese plazo en el mercado interbancario.

Según los analistas, aunque a medio plazo el plan de la Administración Bush puede funcionar, los acontecimientos de los últimos días no invitan precisamente a conceder fondos a otros bancos, sino más bien a acumular liquidez para hacer frente a lo que pueda venir. En apenas una semana ha quebrado Lehman Brothers, Merrill Lynch ha sido vendido a toda prisa, el Gobierno estadounidense ha tenido que rescatar del abismo a la mayor aseguradora del mundo, Goldman Sachs y Morgan Stanley se han visto forzados a echarse en brazos de la Reserva Federal y a solicitar su conversión en bancos comerciales, y para redondear el panorama el Tesoro norteamericano dice que necesita poner sobre la mesa la friolera de 700.000 millones de dólares para evitar el colapso del sistema financiero.

Cambio de expectativas

Por si esto fuera poco, las expectativas de evolución del precio oficial del dinero en la eurozona han dado un vuelco importante en los últimos días. Antes, los expertos apostaban por dos recortes de un cuarto de punto en el plazo de un año (del 4,25 hasta el 3,75%) y ahora solo esperan una. Ayer mismo, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, reiteró en una entrevista con un diario eslovaco que la institución que pilota «hará todo lo posible» para atajar las presiones inflacionistas y devolver los precios al entorno del 2%.

A todo ello hay que sumar la cercanía del cuarto trimestre del ejercicio, un momento en el que las necesidades de liquidez de las entidades se acentúan.

El euríbor a tres meses, el tramo en el que más se fijan los expertos para medir las tensiones del interbancario, también se ha disparado desde el martes pasado, pasando del 4,969% al 5,029%.

Así las cosas, y para paliar la sequía que sufre el mercado interbancario, la máxima autoridad monetaria de la eurozona, se vio obligada ayer a realizar una nueva inyección de liquidez por valor de 40.000 millones de dólares.

De cerrar el mes en los niveles actuales, los titulares de hipotecas que tengan que revisar ahora sus créditos verán incrementada la cuota. En el caso de un préstamo medio de 150.000 euros a 25 años el incremento mensual será de unos 64 euros.

La Bolsa, a la baja

Las dudas sobre la eficacia del macroplán estadounidense para combatir la crisis y las incógnitas que todavía lo rodean (¿Qué activos contaminados pasarán a manos del Estado? y ¿Qué entidades se beneficiarán de la medida? son algunas de las preguntas que se hacen analistas e inversores), se dejaron notar ayer, y mucho, en las bolsas. En el caso del Ibex 35, el retroceso fue del 1,34%. Parece que queda claro que la persecución de las ventas al descubierto no era la solución de todos los males.

Los precios del petróleo, mientras tanto desandaron el camino recorrido en la galopada del lunes. El brent llegó a pagarse en Londres a 100,57 dólares.

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