El fin de la tarifa nocturna llegará a encarecer un 49% el recibo de la luz

Fenosa insta a sus clientes a incrementar la potencia contratada para adaptarse a las nuevas condiciones


La popular tarifa eléctrica nocturna, a la que siguen enganchados cerca de 100.000 hogares gallegos, tiene los días contados. El próximo 1 de julio desaparecerá oficialmente para ser reemplazada por la denominada tarifa de horario discriminado, que integra hasta cinco modelos de precios diferentes en función de la potencia contratada. Los primeros cálculos realizados por las asociaciones de consumidores han hecho saltar todas las alarmas. La OCU estima que no analizar bien el nuevo contrato o los hábitos de consumo podría disparar el coste anual del recibo de la luz hasta un 49%.

Los usuarios domésticos pueden mantener sus condiciones actuales hasta julio, pero desde el pasado martes las operadoras pueden obligarles a renovar sus limitadores de potencia para adaptarlos a las nuevas condiciones fijadas por los reales decretos 1634/2006 y 871/2007, del Ministerio de Industria. Hasta el momento, la potencia máxima se calculaba por el pico de consumo durante el día (cuando en teoría el usuario de la tarifa nocturna usaba menos la luz). Ahora, el cálculo se realizará sobre el pico máximo de consumo, sea este de día o durante la noche.

La práctica totalidad de las familias se verán obligadas a cambiar sus equipos. Este incremento podría costarles casi 200 euros más el primer año, a los que habrá que añadir otro gasto adicional de casi 160 euros, por la aplicación de las nuevas tarifas, de acuerdo con los cálculos de las organizaciones de consumo.

El nuevo contrato de discriminación horaria aplica más horas valle (14 frente a las 8 de la tarifa nocturna) a cambio de un menor descuento (47% frente al 55% de la actual tarifa nocturna). Pero también carga un sobreprecio en horario punta (35% frente al 3% de la actual tarifa nocturna). Los usuarios más afectados serán aquellos que hayan instalado en sus domicilios los acumuladores eléctricos para sus sistemas de calefacción, o quienes hayan invertido dinero en tanques de agua que se calientan durante la noche, aprovechando las horas valle.

A los más de un millón de usuarios de la tarifa nocturna se les permite seguir con ella como máximo hasta el 1 de julio. Todos los clientes que en esa fecha no hayan comunicado a la empresa distribuidora la nueva tarifa a la que desean acogerse, serán traspasados de forma automática a la de discriminación horaria.

Las principales organizaciones de consumo españolas ya han trasladado al Ministerio de Industria quejas por este cambio legal. Un portavoz de la OCU subrayó ayer que las modificaciones traerán «evidentes perjuicios» para los usuarios domésticos. Desde el Gobierno, en cambio, se apela a que el nuevo modelo «está en consonancia con los sistemas tarifarios más extendidos en la UE».

Polémico cambio de potencia

El real decreto habilita a las compañías eléctricas para hacer las actualizaciones a partir del 1 de enero del 2007, aunque no se establecen plazos concretos para ello. En Galicia, Unión Fenosa ha comenzado a remitir cartas a los usuarios advirtiéndoles de la necesaria actualización de la potencia contratada. Según los consumidores, estos cambios suponen mayores ingresos para las compañías y un desincentivo importante para los clientes de la tarifa nocturna.

La Unión de Consumidores de Galicia (Ucgal) advierte de que el coste del cambio de los equipos debería ser asumido por las eléctricas, ya que en ningún momento ha sido solicitado por los usuarios. Entre los derechos de acceso, de enganche y de extensión, la modificación de la potencia en un hogar que tenga contratados 5,5 kilovatios por hora y deba pasar a 13 kilovatios por hora supone un desembolso próximo a los 160 euros. Además, la factura anual le subiría aproximadamente 200 euros durante el 2008.

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