La sombra de la crisis se alarga

Los analistas pronostican un empeoramiento de la economía, con un mayor frenazo inmobiliario, la contracción de la inversión y nuevas oscilaciones en la Bolsa


Lo peor está por llegar. Los analistas se posicionan lejos del optimismo del Gobierno español respecto al futuro de la economía. Los datos avalan los peores pronósticos. El precio de los pisos ha caído un 20% en sólo un año y medio, la inversión en este sector es ya un 15% menor que hace 12 meses, los bancos están firmando menos hipotecas (casi un 10% por debajo del año 2006) y la concesión de créditos también se contrae. Ninguno de estos indicadores presenta síntomas de corrección a corto plazo y la inversión privada comienza a emigrar. El peso de la construcción en el PIB nacional (casi un 20%) y el del consumo privado (58%) hacen que algunos profesionales ya estén rebajando la previsión de crecimiento de la economía hasta el 2,5% (frente al 3,1 previsto por el ministro Pedro Solbes).

¿Aguantará la economía nacional estas convulsiones inmobiliarias, el apretón de la Bolsa o la escalada de los tipos de interés?

Los expertos coinciden al señalar que España vive un cambio de ciclo económico y pronostican un endurecimiento de los mercados para el 2008. Tanto el Fondo Monetario Internacional, primero, como el Ministerio de Economía después, han tenido que rebajar hasta dos veces la previsión del crecimiento español para este año y para el 2008 (desde el 4% vaticinado en el primer trimestre hasta el 3,1 actual).

¿Qué dicen las máximas autoridades económicas sobre la evolución de la crisis?

Nadie se atreve a vender tranquilidad para los próximos meses. El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, alertó en el mes de septiembre sobre los efectos que las turbulencias financieras de Estados Unidos tendrían en Europa. Sólo en el último año, la subida de tipos de interés encareció las cuotas medias de las hipotecas firmadas en España durante los últimos cinco años en 1.400 euros anuales. Y el BCE se ha visto obligado a inyectar dinero en la economía para garantizar liquidez bancaria. El propio ministro de Economía, Pedro Solbes, reconoció que España «no está totalmente protegida» respecto a los efectos de las economías europea, asiática y estadounidense. Poco antes de abandonar la dirección del FMI, Rodrigo Rato también recomendó a los bancos que «asuman menos riesgos».

¿La situación mejorará o podría tender a empeorar?

Los expertos se dividen. Son pocos los que restan importancia a la situación. Y algunos, como Stephen Roach, de Morgan Stanley, creen que el mundo «no puede permitirse tambalearse de burbuja en burbuja», y que la actual crisis financiera «es un toque de atención para los bancos centrales», a quienes culpa de «no haber actuado a tiempo». El profesor norteamericano Warren Buffet pronostica nuevos sobresaltos en Bolsa, porque en su opinión, tanto en América como en Europa muchas empresas están sobrevaloradas en los mercados bursátiles y comienza a destaparse la diferencia entre su precio real y el que hasta ahora hicieron creer a los inversores. En medio, los bancos siguen encendiendo luces de alarma. Ayer, otro estadounidense, Merril Lynch, anunció que caería en números rojos en el tercer trimestre, tras depreciarse en 5.500 millones el valor de sus créditos.

¿Aumentará la morosidad?

En España ya está ocurriendo. Pero el Banco de España está muy tranquilo en este aspecto. Las entidades de crédito siguen midiendo bien el riesgo y el índice de morosidad no llega al 1%. Desde Analistas Financieros Internacionales sostienen que, una vez superado el 3,5%, podrían aparecer problemas.

¿Afectarán el precio del petróleo y los tipos de cambio a la economía española?

Ambos factores serán determinantes. El consejero de Caja Madrid Alberto Recarte asegura que si el petróleo se mantiene por encima de los 80 dólares el barril, y si el tipo de cambio se estabilizara por mucho tiempo entre 1,40 y 1,50 dólares por euro, el crecimiento de la economía española sería menor del previsto. ¿Cuánto? Según él, hasta un 2,5%

¿Cómo afectará a Galicia?

Instalada en la incertidumbre, Galicia podría pagar los platos rotos en el ámbito económico. Los indicadores de la comunidad llevan dos años creciendo por encima de la media en España. Pero en medio de esta coyuntura adversa, comienza a dar síntomas de flaqueza. El INE adjudica a Galicia el noveno PIB más pobre de España (50.000 millones de euros), y sitúa a la región como la tercera que menos consumo genera, la cuarta con peor renta familiar, con los terceros salarios medios más baratos del país y un nivel de ahorro en descenso (apenas un 10% de los ingresos familiares acaban en la hucha).

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