«El recibo de la luz debe subir si lo hace el petróleo o el gas»

Sofía Vázquez
Sofía Vázquez REDACCIÓN

ECONOMÍA

El ejecutivo sostiene que los consumidores no valoran la energía y gastan tres veces más en telecomunicaciones. Producir la luz requiere el 70% de lo que se paga por ella

30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Acaba de firmar esta semana la venta de Amena a France Télécom y está satisfecho porque «el precio es muy bueno». No estaba dispuesto, sin embargo, a desprenderse de Auna Cable por menos de 2.200 millones. Honorato López Isla, consejero delegado y vicepresidente de Unión Fenosa, recordó a sus socios en la operación un dicho gallego: «Si una cosa no se cobra es que no se ha vendido». Y aunque no lo dijo, seguro que pensó en otro que dice: «A vaquiña polo que vale». Al final, lo que valió fueron los 2.200 millones. -Tenían pensado vender Auna el año que viene. ¿Por qué no esperaron? -Se vivió un momento de mucha liquidez en los mercados financieros. Aparecieron fondos con posibilidades de comprar y también se conocieron las intenciones de ONO de hacer la operación. Fue entonces cuando al conjunto de socios nos pareció un momento interesante. -Las plusvalías de Fenosa serán de 641 millones, ¿qué hará con el dinero? -Son 641 brutos. Hay un socio muy importante, que es el Estado, y se lleva una parte. Luego hay dos efectos: la caja y la plusvalía. Ambas variables reforzarán nuestro balance, que es nuestro primer compromiso con la comunidad financiera y con sus accionistas. Algunos proyectos teníamos previsto lanzarlos una vez finalizado el año 2007 y los hemos adelantado. Pondremos en marcha los tres grupos de ciclos combinados de Sagunto, con una inversión de más de 500 millones. Recompraremos el 30% de Unión Fenosa Energías Renovables, operación que es muy interesante adelantar tanto desde un punto de vista económico como de estructura del mercado y, tercero, podemos lanzar proyectos de desarrollo limpio que estarán vinculados a nuestros derechos y obligaciones con Kioto. Estas inversiones pueden alcanzar entre 200 y 300 millones en los próximos cinco años. Además, nos colocamos en una posición muy sólida para afrontar el segundo tren de licuefacción de la planta de Egipto, porque Unión Fenosa no quiere perder el tren del mercado del gas. -¿Piensa que, después de la operación de Auna, el Santander saldrá del capital de Fenosa? -Es una decisión del banco. Y está satisfecho. Un accionista sale o no dependiendo de la rentabilidad de su inversión. Nunca dijo expresamente que iba a salir de Unión Fenosa. -¿Le gustaría que hubiera más accionistas de origen gallego -el ejemplo de siempre, Amancio Ortega- o que los que hay incrementasen su participación? -La presencia de capital, en este caso gallego, o de otras áreas donde nosotros tenemos intereses, es positiva. Además de estabilizar la posición del accionariado, pueden impulsar el posicionamiento estratégico de la compañía en las zonas donde está y el desarrollo de las mismas. Creo que hay accionistas que han demostrado su interés en aumentar el posicionamiento. He oído declaraciones de Caixa Galicia y Caixanova y la Caja de Ahorros del Mediterráneo en este sentido. Nosotros brindamos a cualquier accionista que participe en el capital. Es una buena inversión. -Enagás dijo que tenía mucho interés en comprar plantas de regasificación, entre otras la de Ferrol. ¿Cómo lo ve? -Enagás puede querer comprar Reganosa, y yo, la Cibeles. Los accionistas de Reganosa nunca hemos mostrado ninguna disposición a vender. Ha sido un proyecto que hemos sacado adelante frente a la opinión de muchos. Para nosotros es estratégico (y lo enfatiza). -¿Y el futuro de R? -R nunca ha tenido que pedirle permiso a nadie para desarrollar su proyecto. No ha dependido de nadie, sólo del apoyo de sus accionistas, que pusieron dinero encima de la mesa cuando estos proyectos eran cuestionados. Es ejemplo de una buena gestión. Queremos llevar la fibra óptica y la banda ancha a los municipios gallegos. Y esperamos ser nosotros los elegidos por parte de la Xunta para dar el servicio. - ¿No se vende? -No. En todo caso, tendremos que pensar si compramos a ONO si hay oportunidad. -Acaban de presentar el libro blanco... -Es un documento de 500 páginas. En un primer diagnóstico hemos visto que es acertado. Sobre la tarifa dice que tiene que recoger los costes de los tipos, el petróleo... -¿Usted está de acuerdo? -Yo y todo el mundo. No nos engañemos: si sube el petróleo, gas, carbón... -¿Y quien hace energía con hidráulica y cobra el agua a precio de petróleo? -El mercado funciona con unas reglas que están establecidas. No creo que haya manipulación, sino que las reglas del mercado están hechas en un momento donde el petróleo estaba a diez dólares. Entonces se pensaba que la generación con gas natural iba a presionar los precios a la baja de las otras tecnologías. Claro, el petróleo ahora está entre 50 y 60 dólares y el gas también. Y los precios presionan al alza. Las compañías siguen unas normas establecidas. Nadie está haciendo nada raro. Si esas reglas no son adecuadas, se cambian. Tenemos una buena oportunidad para darle credibilidad al sistema y a los que operan en él. Los consumidores no valoran la energía. Hoy una familia media española se gasta en telecomunicaciones tres veces lo que se gasta en energía: 26 euros frente a 80. Producir la luz requiere el 70% de esos 28 euros. Una reflexión: este país no debería tener problemas de abastecimiento de energía eléctrica. En el 2008 podemos tener sobrecapacidad. -¿Faltó gas? -Gas hay, pero en un momento determinado se ha producido que los precios de los mercados internacionales no se han visto reflejados en España. Era difícil traer gas que estaba más caro fuera para venderlo en España más barato. España ha desarrollado una infraestructura muy importante. Las plantas de regasificación tienen una posición estratégica. Hay que completar la red de gasoductos y hay que trabajar en las reglas del operador del sistema de gas. Hay que darle in-de-pen-den-cia (enfatiza). No es normal que la compañía más importante de gas, que es Gas Natural, tenga una importante participación en el capital del operador, Enagás. No es normal porque el operador del gas también tiene que ser totalmente independiente.