Agricultura fija en 1,8 vacas por hectárea la carga ganadera

Pablo Viz Otero
Pablo Viz LALÍN

ECONOMÍA

Esta cantidad viene a apurar más las necesidades de tierra agraria La relación entre reses y superficie es fundamental a la hora de acceder a ayudas europeas

06 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los ganaderos que pretendan acceder a ayudas de la política agrícola común europea, como son las de bovinos machos y las de vacas nodrizas destinadas a la producción cárnica, deberán ceñir la densidad ganadera de sus explotaciones a nuevos parámetros. El Consejo de Ministros aprobó un real decreto que renueva la normativa relacionada con la tramitación de ayudas comunitarias a la carne de vacuno, y uno de los ajustes realizados fija la nueva carga ganadera de las explotaciones para poder obtener estas ayudas. Por cada hectárea solo puede haber 1,8 unidades de ganado mayor (UGM). Lo que es lo mismo para el caso del vacuno, por cada hectárea dedicada a la alimentación de los animales sólo podrá haber 1,8 vacas. Las unidades de ganado mayor aluden a animales adultos bovinos o equinos. En el caso de ovino, caprino y porcino estos animales solo marcan 0,15 unidades de ganado mayor. La carga ganadera de las explotaciones se viene ajustando cada año, requiriendo el Ministerio de Agricultura más extensión para el mismo número de animales. Hace pocos años se situaba en 2 UGM por hectárea y fue reduciéndose a 1,9 y a 1,8. El ministerio anuncia que el valor fijado en el real decreto tendrá carácter definitivo, permanecerá en años sucesivos, y será requisito indispensable para acceder a las primas de vaca nodriza y la especial de bovino macho. Los ajustes que vienen dándose en la carga ganadera de las explotaciones exigiendo menos reses por hectáreas se encaja en las políticas de extensificación productiva europeas reforzadas a partir de las encefalopatías espongiformes bovinas que vinieron a alertar sobre los modelos de producción intensiva e incidir en la necesidad de no perder agriculturas extensivas, que defiendan el medio y que garanticen niveles de calidad alimentaria y de la propia cabaña. Incidencias Las políticas de reducción de carga ganadera vienen, no obstante, a incidir en otros frentes sectoriales que deberían evolucionar paralelamente. Cuanto menor es la carga ganadera de una explotación, mayor es la necesidad de terreno para mantener el mismo número de reses, o mayor será la cantidad de superficie agrícola a adquirir para ampliar la producción. Las dificultades de los ganaderos para acceder a mayor superficie de tierra persisten porque cada vez es menos, pocos quieren ceder o arrendar y, además, es muy cara. Sigue pendiente la aplicación de medidas estructurales anunciadas para corregir esta lacra gallega. Banco de tierras, arrendamientos y otras acciones, sólo están planteados. Otro sector, además del de vacuno, que sufre los rigores de la carga ganadera es el porcino, que aunque no necesita tierra para producir si le resulta imprescindible para justificar la salida natural de los purines. La gestión de purines todavía soportable en ganadería extensiva es cada día más imprescindible en el porcino.