Cambiar de fondo de inversión acaba penalizando a largo plazo al ahorrador

Según un informe de Morgan Stanley Dean Witter


A CORUÑA

Un inversor que entre 1990 y 1995 no hubiese mantenido sus apuestas, sino que optara por ir cambiando su dinero desde fondos de inversión mobiliaria a monetarios -o viceversa-, en un intento de buscar siempre la máxima rentabilidad, habría perdido más de cien mil pesetas por cada millón invertido. Así lo establece un informe presentado ayer en unas jornadas organizadas por la firma Morgan Stanley, en colaboración con el Grupo Voz. El documento, explicado por el nuevo director general de la compañía José Brañas, revela que aquel inversor logró en 1991 una rentabilidad media del 12,25% en FIAMM, tres puntos menos que si hubiese optado por los FIM. Ante este hecho, en 1992, decidió cambiar su dinero a los FIM. Volvió a errar y varió de nuevo su estrategia. Al final, logró una rentabilidad del 4,80%. Si hubiese permanecido fiel a uno u otro grupo, el rendimiento habría rondado el 10%.En este encuentro, el director general del Grupo Voz, Joaquín Evia, destacó el papel que desempeñan los medios de comunicación en informar, de manera clara, de los asuntos económicos al gran público, ya que la prensa dejó de tener espacios reservados para unos pocos privilegiados.

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