Más de un año sin disfrutar de las maravillosas aguas de Baños da Brea

El único balneario de la zona sigue cerrado y los clientes lo echan en falta


Lalín / la Voz

La pandemia está causando estragos en la economía pero pocos negocios hay que lleven tanto tiempo cerrados a causa de esta situación como es el balneario Baños da Brea, situado en el municipio dezano de Vila de Cruces. Su directora, Ana Torres, explica que «en decembro do 2019 pechamos como cada ano e en marzo cando estabamos preparando a apertura da nova tempada cancelouse o programa de termalismo do Imserso, chegou o virus e xa non puidemos volver á abrir».

Desde entonces, Ana Torres sigue atendiendo el teléfono para informar a los que llaman. Comenta que «eu sigo no balneario, vexo todo isto baleiro e párteseme a alma». Un día a día difícil en el que lo peor, cuenta, es no saber cuándo llegará el final y las instalaciones puedan reabrir al público. Cuentan con 44 habitaciones y unas aguas sulfuradas, cloruradas sódicas, bicarbonatadas y alcalinas, beneficiosas en procesos reumatológicos, afecciones del aparato respiratorio, de la piel y apropiadas para combatir el estrés y la fatiga física y psíquica.

Aunque antes de eso había unas pozas, el balneario se inauguró en 1991 y desde entonces no siempre tuvo los mismos propietarios. Cuentan con una plantilla de unos 20 trabajadores. La mayoría son fijos discontinuos. Cada ano se van al paro en el parón entre una temporada y otra y allí les pilló el inicio de la pandemia. El 80 % de la clientela procede del programa de termalismo del Imserso y sin él, la empresa no puede reabrir porque no sería capaz de mantenerse.

La directora resalta que «o groso da nosa clientela son persoas maiores que é precisamente o grupo de máis risco». Explica que «temos un alto porcentaxe de xente que repite e moita leva vindo 20 anos. Cunha relación de tanto tempo, moitos nos chaman de cando en vez para ver como estamos. Temos unha relación xa de familia». Para Ana Torres «o primordial é saír desto» y tiene su esperanza puesta en la vacuna y en que más pronto que tarde se pueda ir recobrando la normalidad. «A ver si despois do verán», indica. Los clientes echan mucho de menos las aguas y los tratamientos, más necesarios que nunca tras meses encerrados en casa.

Para los trabajadores es muy duro. Con un cierre de tanto tiempo, algunos ya acabaron el paro, unos están buscando trabajo, otros empezaron ya en algún empleo pero la mayoría, explica la directora, «chaman para dicir que os avisemos que queren volver». Y más quisieran en el balneario que poderles contestar que se incorporen ya. El personal es uno de los activos importantes de Baños da Brea. Su atención, dedicación y profesionalidad acapara la mayoría de los comentarios que dejan los clientes en las redes. Algunos llevan más de dos décadas en plantilla. Los propietarios de las instalaciones lo saben y poder perder con el tiempo parte de ese equipo es algo que les duele. A la directora le gustaría poder abrir cuánto antes aunque cree que después de tanto parón necesitarían dos o tres meses para desinfectar todo y poderlo de nuevo a andar.

Mientras, alrededor del balneario, ubicado en plena naturaleza en la parroquia cruceña de Merza, va despertando la primavera a la espera de llenarse de nuevo con las voces de los usuarios.

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