Diseñan un plan de humanización integral para tomar la calle en Cruces

La propuesta, que incluye zonas lúdicas y de ocio, la firma el estudio Proyectopía

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Lalín / la Voz

Vila de Cruces quiere cambiar de imagen con un proyecto de humanización que persigue mejorar la movilidad y la seguridad viaria en el entorno del colegio, la guardería y el polideportivo. El Concello confió en el diseño de estas actuaciones, que tienen un presupuesto de 400.216 euros más IVA, a la empresa Proyectopía. El arquitecto Víctor Hermo explica que «somos un equipo multidisciplinar» que cuenta también con especialistas en educación y en urbanismo.

La prioridad a la hora de diseñar la actuación era, señala, «darle prioridad al peatón y la seguridad». Para el diseño de los espacios se inspiraron en textos de los libros de Neira Vilas, en elementos sencillos que dan mucho juego y a los que auguran mucho uso. La intervención abarca una superficie de 5.652 metros cuadrados y consiste en la remodelación de las vías anexas a las dotaciones de uso social, deportivo y educativo de Cruces. Un eje que componen la rúa Neira Vilas, la de las Carretillas y Besexos. La obra persigue «facilitar la comunicación entre sus espacios, con mejora de sus condiciones de seguridad y accesibilidad». Se busca, explica Hermo , que mayores y pequeños salgan a la calle, la disfruten y se convierta en un lugar de juego, de paseo y de encuentro para toda la ciudadanía.

Las propuestas de juego parten de elementos sencillos, muy simples, que se mimetizan con el espacio y se integran totalmente, pero son también propuestas muy imaginativas que dan mucho juego y que entienden las peticiones de los niños que buscan lugares donde esconderse, trepar, saltar o jugar con el agua.

Las rúas Neira Vilas y la de Carretillas son las vías de paso para la escuela y la residencia de mayores un «camino de la vida» en el que explican en el proyecto «conviven la energía y la prioridad en el juego con el caminar pausado y sin prisas».

Para hacer un espacio intergeneracional se diseñó en Neira Vilas un viario de plataforma única, con un único sentido de la circulación de hormigón gris claro y que estará salpicado de círculos de colores que servirán, explican, de alcorques a los árboles y demarcarán la zona de uso exclusivo para los peatones. El proyecto incluye el diseño de bancos, papeleras y farolas junto con elementos que invitan a jugar como «saltos, desniveles, pozas de agua» con una fuente que permitir hacer juegos con el agua.

El nombre de la calle, dedicada a Neira Vilas, también sirvió de inspiración a este arquitecto coruñés. El fluir del agua al accionar el grifo permitirá llenar una serie de tubos comunicados y leer una frase del escritor cruceño a medida que se van llenando una a una las letras embebidas en el hormigón. El proyecto se cuidó hasta la vegetación y se apuesta para la humanización de estos espacios por árboles caducifolios que den sombra en verano y dejen pasar la luz en invierno y se pensó, indica Hermo, en almendros y ciruelos, ambos con flores blancas.

El pavimento, señala este arquitecto, es continúo y de hormigón barrido «que puede tener distintos acabados». La plataforma única, a nivel, elimina las barreras arquitectónicas y facilita la accesibilidad. La iluminación será de bajo consumo en un proyecto totalmente sostenible.

Un montículo musical, cuevas y un tobogán para juegos creativos

La rúa das Carretillas se peatonalizará. En esta, al igual que en la Neira Vilas, el proyecto integra elementos lúdicos como montículos de hierba, pivotes de madera, pequeños escondrijos y cuevas. A ellos se suman, integrados en el ambiente, bancos y zonas de descanso para mayores y niños.

La intervención en la zona próxima a la escuela infantil consistirá en convertir un talud de tierra en un espacio de juego aprovechando la topografía existente. La idea es, se recoge en el proyecto, huir de la idea de parque tradicional para promover el juego creativo dejando espacio a la imaginación y que permita a los niños «hacer lo que más les gusta que es esconderse, trepar, saltar, arrastrarse o rodar». Con ese fin Proyectopía diseñó tres zonas según la intensidad de la actividad para la que están diseñadas.

Una de intensidad baja, pensada para bebés y niños más pequeños, con un arenero y un montículo musical con una serie de tubos de forma que emitan tonalidades diferentes y una zona de agua con pequeñas pozas.

Las de intensidad media y alta incluirán unas gradas de madera de traviesas que sirven de bancos en la zona más baja y elementos para trepar y saltar en la zona más alta. Su colocación forma un circuito de zonas para trepar, saltar y esconderse que acaba en un tobogán a ras de suelo aprovechando el desnivel y que lleva de nuevo a la parte mas baja. Habrá saltones de colores primarios en forma de círculo cubiertos de caucho insertados en el suelo, tubos de hormigón pintados para esconderse, cuevas, a lo que se suma la señalética.

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