Fandiño: «O árbitro pasou de todo coas agresións aos xogadores»

El presidente del Estudiantil lamentó que se permitiese jugar duro al San Tirso


a estrada, lalín / la voz

Arturo Fandiño estaba ayer todavía conmocionado por lo ocurrido el domingo por la tarde en Abegondo. El presidente del Estudiantil aseguraba no haber vivido en sus 59 años una situación similar en un campo de fútbol. Y lejos de cuestionar el fútbol duro esgrimido por el San Tirso cargó contra la actitud del colegiado, el lucense Álvaro Valín. «O árbitro pasou de todo coas agresións aos xogadores», clamó el máximo responsable del club azulón. Algo similar a lo vivido en la salida frente al Paiosaco, aunque en ese caso sin un balance de tres jugadores trasladados a un centro hospitalario por sus lesiones.

Contaba Fandiño que ya en el primer minuto Roi Peiteado sufría una entrada muy fuerte por detrás, «pero é un valente e segueu no campo». No pudo hacer lo mismo en el 29 cuando recibió un codazo por detrás en las cervicales sin el balón en juego que le dejó tumbado sobre el césped, mareado e incluso sufriendo alguna convulsión, según dijo ayer el presidente. Aseguró además que el juez de línea se percató de lo ocurrido sin decir nada, pero sí «foi máis avespado e deuse conta de que o balón traspasou a liña de portería para concederlles o primeiro gol».

El delantero estaba muy pálido en el vestuario, así como en el trayecto en ambulancia hasta la clínica Quirón. En ese mismo vehículo viajó el centrocampista estradense Fernando, tras caer empujado en un salto y sufrir un mal golpe que terminó con una luxación de clavícula, ya en su domicilio con el brazo en cabestrillo. «Eles iban ao máximo no xogo, nun campo pequeno onde é difícil evitar as entradas», argumentó Arturo Fandiño. Pero lo que ya no entiende el presidente del club azulón es que con el 2-0 continuase esa intensidad en el juego de los locales, con «outra agresión intencionada ao golpear coa rodilla a Bruno na espalda», explicó. El joven futbolista también terminó, en su caso viajando en el coche de su padre, en la clínica Quirón. Como sus dos compañeros ya está en casa pendiente de evolución, con especial seguimiento porque orinó sangre.

«Son tres nenos -dos tienen 21 y el otro 20 años- e non merecen vivir situacións así porque o árbitro debe velar pola saúde dos xogadores, non pode permitir o que permitiu; non quero botar a culpa ao San Tirso, pero nos xogamos ao fútbol», dijo Fandiño.

Resaltó además el presidente que Mateo también sufrió otra entrada muy peligrosa con los dos pies que le llevó contra la valla, llevándose el jugador rival la única tarjeta amarilla de todo el partido. Un choque donde hubo múltiples contactos ya que los locales juegan con la ventaja de las reducidas dimensiones del campo. «Non poden pasar estas cousas na Preferente.

Arturo Fandiño descarta presentar algún tipo de queja ante el comité porque «a acta dun árbitro e como un testamento e non hai forma de cambiala». Y lo dice con conocimiento de causa, no en vano fue colegiado en su día.

Algún refuerzo

La baja de esos tres jugadores, independientemente de la duración y que en algún caso podría ser ya hasta final de temporada, deja casi en cuadro al Estudiantil. Queda con catorce futbolistas ya que está descartada la vuelta del portero José. Ahora llega la visita a As Pontes, con pocas opciones de victoria, y el parón de Semana Santa. Pero después podría haber algún fichaje para reforzar la plantilla.

«Sentí un latigazo cervical y de repente estaba en el suelo mareado y con muchas náuseas»

El estado de Roi Peiteado (Vila de Cruces, 1997) tras recibir el golpe preocupó de forma especial en el seno del club, como destacaba su presidente. El joven futbolista de 21 años cayó sobre el césped mareado y con náuseas, vomitando en algún momento. Incluso apuntaba Arturo Fandiño a que sufrió alguna convulsión. Quedó en un buen susto que ayer nos contaba el propio jugador, que vive su primera temporada en las filas del Estudiantil procedente del Pontevedra B.

-¿Cómo se encuentra?

-Bien. Estoy tumbado y con un collarín puesto porque sufrí un esguince cervical. Tendré que llevarlo cinco o siete días, además de que me vea el traumatólogo, para ver cómo evoluciona la lesión.

-¿Qué recuerda de lo ocurrido?

-Fue en un saque de banda y con el cuerpo relajado cuando me dieron un codazo por detrás. Sentí un latigazo cervical y de repente estaba en el suelo mareado y con muchas náuseas.

-Ya había sufrido una fuerte entrada nada más iniciarse el encuentro.

-Sí, fue una buena entrada por detrás pero seguí jugando.

-¿Es la primera vez que vive una situación similar?

-Nunca había tenido un problema tan grave, fue mi bautizo con esto de llevar collarín. Pero espero poder volver pronto a jugar de nuevo.

-¿Asusta acabar en un centro hospitalario?

-No, nos atendieron a los tres en la clínica Quirón y todo discurrió con normalidad.

-Una lástima que el árbitro permitiese al rival un tipo de fútbol tan agresivo.

-La verdad es que sí. En mi jugada ni falta pitó y el partido se siguió jugando conmigo tirado sobre el césped.

-¿Cómo está discurriendo la temporada en el plano individual?

-Bien. Estoy contento porque el entrenador está contando conmigo, estoy jugando minutos que era lo que quería.

-¿Y al equipo cómo lo ve?

-Nos está faltando acierto ante el gol, un poco más de suerte en los partidos porque podríamos estar más arriba en la clasificación.

Roi fichó esta temporada por el club azulón procente del Pontevedra B

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