Las restricciones pueden aumentar en Silleda por los casos geriátricos

Cuíña pedirá a la Xunta que no compute a las personas afectadas en la residencia


lalín / la voz

El coronavirus golpeó por segunda vez una residencia de ancianos en Silleda. Si el pasado octubre la enfermedad afectó a todos los mayores y al personal del Fogar de San Miguel, con dos personas fallecidas, en esta ocasión la situación se trasladó al centro geriátrico que gestiona Coviastec en la capital trasdezana. Por fortuna con un impacto bien distinto, ya que por el momento las 33 personas afectadas por covid-19 -32 mayores y una trabajadora de gerontología- están asintomáticas.

Lo ocurrido ha encendido las alarmas en el seno municipal, tras comunicarles las autoridades sanitarias el incremento de los casos activos en Silleda debido al brote en la residencia. Pasó de 6 el jueves a 37 ayer por la mañana, que supone sextuplicar las cifras cuando estaban en clara tendencia bajista días después de haber llegado al pico de la tercera ola. Ese incremento provocará un efecto rebote y se traducirá a corto plazo en una subida de la incidencia acumulada tanto a 7 como a 14 días, parámetros que computa la Consellería de Sanidade a la hora de decidir las restricciones a imponer en cada concello.

Silleda se encuentra en la actualidad, como la inmensa mayoría de los ayuntamientos gallegos, en el nivel medio o tercero, donde se permite la movilidad entre ellos, con hostelería abierta hasta las 18.00 horas, ocupándose en el interior hasta el 30 % del aforo, que crece al 50 % en las terrazas. Además se permite la reunión de hasta cuatro personas no convivientes y abriéndose las instalaciones deportivas. Un nivel donde se encuentran el resto de municipios de Deza y Tabeirós-Terra de Montes, como refrendó ayer el subcomité clínico en una reunión donde apenas se modificó el mapa de restricciones en Galicia. Pero los gobernantes silledenses temen que a corto plazo pueda cambiar la situación en este concello y quieren poner la tirita antes de la herida, tras lo ocurrido el pasado noviembre.

El regidor, Manuel Cuíña, anunció ayer su intención de solicitar al comité clínico de la Consellería de Sanidade que no computen los casos de la residencia de ancianos como casos activos en Silleda a la hora de fijar las restricciones. Ya lo hizo tras lo ocurrido en el Fogar de San Miguel, pero en aquella ocasión no se atendió la petición aunque en principio se le había dicho que sí. Desde la alcaldía se reitera el mismo argumento que entonces. Los mayores afectados no interactúan socialmente con el resto de habitantes por lo que hay riesgo nulo de que puedan transmitir la enfermedad.

Al margen de esa preocupación en torno a las restricciones por un incremento de los casos y la incidencia acumulada, en el Concello de Silleda tienen otra más importante que no es otra que la recuperación de las personas afectadas y que por ahora se encuentran asintomáticas. Confían en que se recuperen de forma satisfactoria y que ayude a ese fin el efecto de la vacunación.

Un brote en un centro que había logrado salvarse durante un año de la pandemia

Desde el comienzo de la pandemia y durante casi un año, si damos al botón de inicio cuando se decretaba el primer estado de alarma y el confinamiento general, la residencia de ancianos de Silleda había conseguido capear las distintas olas del coronavirus. Desde un primer momento aplicaron protocolos incluso más estrictos de los marcados por las autoridades sanitarias con el fin de preservar la salud de los ancianos. Un centro que cuenta con 59 plazas ocupadas. Ese compromiso del personal se tradujo por ejemplo en que se alojasen en algunos momentos en un hotel próximo para no ir a sus domicilios particulares e incrementar así el riesgo de contagios.

A finales del pasado enero se recibía con alegría el final de la vacunación de residentes y trabajadores. Parecía todo controlado, había una nueva normalidad con visitas de familiares y algún que otro paseo alrededor del centro. Todo quedó truncado este pasado miércoles con ese primer positivo, acrecentado ahora con el salto exponencial hasta los 32 ancianos contagiados y una trabajadora. Entre ellos 3 de los mayores habían ingresado hace poco tiempo, sin completar o iniciar su vacunación, que tampoco había recibido la empleada recién incorporada.

Queda saber ahora dónde surgió el brote, aunque quizás nunca llegué a conocerse. La realidad actual es que los ancianos permanecen, con excepción de la primera infectada que está hospitalizada en Santiago, aislados en sus habitaciones dentro de un estricto protocolo que incluso les impide usar teléfono móvil si lo tienen. De visitas ya ni hablar. Ahora queda que todos superen pronto la enfermedad.

Cierre perimetral en noviembre desproporcionado

El cierre perimetral decretado en noviembre para Silleda -que junto a Lalín y A Estrada conformó una unidad territorial- generó un profundo desacuerdo por parte del gobierno local al considerar la medida desproporcionada. Argumentaba entonces Manuel Cuíña que contar con menos casos de covid-19 que municipios del entorno donde no se aplicaron las mismas restricciones. Pidió una revisión a la Xunta de la medida, pero esta se mantuvo durante bastantes días. Ahora intentarán que no ocurra lo mismo.

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