Un mundo de verdes por descubrir a la vuelta de la esquina

El cierre perimetral no deja más opción que explorar el propio concello. Con él salen a luz rincones singulares que valen la pena. Aquí van algunas propuestas


lalín, a estrada / la voz

Debería ser pecado vivir en Silleda y no conocer la Fervenza do Toxa, residir en Lalín y no haber pisado nunca la Fraga de Catasós o ser estradense y no haber paseado los jardines del Pazo de Oca. Seguramente pocos vecinos habrá que no hayan cumplido con el ritual. Si no lo han hecho, este es el momento. En lo que a Lalín y Silleda se refiere, porque el Pazo de Oca y sus jardines están cerrados al menos hasta el miércoles 17.

 Si ya han cumplido, todavía tienen en el listado de imprescindibles mucho que ver. Como la Serra do Candán y la Lagoa Sacra de Olives, que pueden ser visitados desde varios concellos.

La Serra do Candán es una buena opción para los vecinos de Lalín, Silleda y Forcarei. En Lalín comprende parte de la parroquia de Vilatuxe y la totalidad de la de Zobra. Como testimonio de la ancestral labor apícola, en la zona se conserva una de las mayores concentraciones de alvarizas del noroeste ibérico. En Silleda, la sierra se extiende por la parroquia de Parada y en Forcarei esconde la aldea abandonada de Grobas y las Neveiras do Candán, donde antaño se guardaba la nieve para convertirla en hielo y negociar con él.

 En la Serra do Candán nacen los ríos Umia y Lérez y numerosos regatos que vierten sus aguas en el curso alto del río Deza. La flora, la fauna, la sinfonía de colores del bosque y el discurrir del agua convierten cualquier paseo en espectáculo sensorial.

Otro de los imprescindibles es la laguna estacional situada entre los municipios de Silleda y A Estrada. En verano se esfuma, pero con las lluvias de estos días está a rebosar. Conocida como Lagoa Sacra de Olives o como Brañas de Xestoso, es un humedal de más de 1.000 hectáreas que se formó tras la última glaciación, hace unos 12.000 años. Está considerada la mejor representación de turberas ácidas de esfagno (musgos propios de las tundras) de Galicia. Es uno de los últimos reductos para muchas clases de reptiles y anfibios y punto privilegiado para descubrir flora autóctona de la tundra y para el turismo ornitológico.

Rincones poco trillados para hacer turismo en Lalín, A Estrada y Silleda

Si hablamos de turismo de naturaleza, el repertorio local es casi interminable. No hay parroquia sin una carballeira, una cascada o un pequeño regato que valgan la pena. 

Lalín

Fervenza da Grifa. Es una cascada múltiple de 30 metros de altura situada en la desembocadura del Rego da Laxe dos Mosqueiros en el río Asneiro, entre las parroquias de Bendoiro y Cristimil.

 En Lalín, quien no los conozca, debería aprovechar también para descubrir los Sobreirais do Arnego. Están en la confluencia con Agolada y Cruces, así que también pueden visitarse desde estos concellos. La corteza de los árboles se utilizó durante siglos para la fabricación de colmenas y aún hoy se sigue aprovechando.

La Carballeira de Barcia es otra opción a tener en cuenta. 

A Estrada

Camiño da Geira. Hacer el Camiño da Geira e dos Arrieiros de Codeseda a A Estrada ahora, sin peregrinos, es una buena opción para descubrir en solitario rincones con encanto. También es buena idea conocer o revisitar la Fervenza de Callobre o el Picho de Curantes o para poner a prueba el vértigo en el puente colgante de Couso o en la pasarela fluvial de Ximonde. El Monte Cabalar y el Monte Cávado -donde uno puede cruzarse con caballos en libertad- son dos valores seguros, igual que el mirador de San Miguel de Castro o la ruta de senderismo Reto Codeseda-Sabucedo (PR-G 197), aunque el tramo a orillas del río Umia está estos días complicado por la crecida. 

Silleda

Sobreira de Siador. Catalogada como Árbore Senlleira. Está en Penadagra, en Siador, cerca de la capilla de la Saleta. Se le calculan entre 300 y 500 años. Tiene 37, 7 metros de tronco, 15,5 de porte y 19,8 de copa. 

En Silleda vale la pena también visitar la Fervenza de Férveda, en la parroquia de Escuadro -donde también está el Bosque del Pazo de Cascaxide-, y la cascada de Santa Mariña de Graba, ahora con mirador.

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