Abel Caballero, señor de la luz y la empanada

El alcalde de Vigo confesó en A Bandeira que «podo vivir solo de empanada» y recordó que en Vigo ya casi en Navidad


Cada vez que el alcalde de Vigo da un discurso, merece la pena estar atento. Uno nunca sabe si va a retar a Londres, Tokio y París a igualar el alumbrado navideño de la ciudad olívica o si va a sacar el hacha contra la candidatura del Parque Nacional das Illas Atlánticas a patrimonio de la humanidad. Por eso cada intervención se convierte en foco mediático y por eso el alcalde empieza a cotizar al alza como pregonero.

En Bandeira (Silleda) ayer ejerció de anfitrión de la 45 edición de la Festa da Empanada. No se quedó a degustar el manjar porque, según informó, a las 20.30 horas tenía que estar en el «quentamento colectivo» para el partido del Celta contra el Valencia. Tuvo suerte el público asistente, porque Abel Caballero, antes de conocer el calendario deportivo, había amenazado con hablar sin parar dos horas seguidas.

Al final el discurso se quedó en unos veinte minutos, pero dio para mucho. Caballero no defraudó y, fiel a su estilo, introdujo un par de frases en inglés. «I had a trouble just to decide», dijo sobre su indecisión sobre el idioma del pregón. Al final se decantó por el gallego, un idioma en el que no dejó de soltar piropos para la empanada ni para su reinado vigués. «Eu en Vigo ocupo todo: a dereita, a esquerda e o centro», comentó antes de anunciar que el 2 de septiembre cumplirá 73 años pero que hay Caballero para rato. «Xa sei que non os aparento, pero dígolle aos rivales que se olviden da idade porque vou ser alcalde de Vigo durante 25 anos máis», advirtió.

El alcalde vigués se declaró «un enamorado da empanada». «Podo vivir solo de empanada», declaró recordando su niñez de romerías con sabor a ella y decantándose sin dudas por la de zamburiñas.

Abel Caballero prometió volver a Bandeira dentro de cinco años, en el 50 aniversario de la fiesta, y quedarse a cenar. Para no defraudar, cerró el discurso con un: «Ah, e pronto chegará Navidad». «Xa a temos contratada e vamos a poñer unha noria que vai medir 60 metros», dijo en plena campaña de márketing.

El concurso de empanadas de A Bandeira estuvo reñido. En la categoría de aficionados competían 26 creaciones. Empanadas de zamburiñas con gambas, de vieiras con langostinos y ajo negro, de grelos, chorizo y tetilla; de calabacín y chipirón o de pollo, conejo, ternera y jamón curado con masa de pan reciclado eran solo algunas de las exquisiteces en competencia.

En la categoría profesional competían 11 empanadas. Las había de trucha, de maíz con xoubas, de pulpo de Lira con queso de Arzúa, de cocido con queso de tetilla, de lacón con grelos y queso de Arzúa o de setas, castañas, tocino y espelta.

Entre los profesionales, el primer premio fue para Casa de Turismo Rural San Ginés por una empanada de maíz, xoubas y pimiento de Arnoia. El segundo para Casa Currás (Lalín) por una de cocido con masa de trigo y el tercero para Panadería Mazás (Piloño) por una de harina de castaña, lacón con grelos y queso de Arzúa.

En la categoría de aficionados Lola Sangiao ?una habitual del podio? se llevó el segundo premio como una empanada de bacalao con pasas y también el tercero, con otra de zamburiñas. El primer puesto fue para Carmen, Clara y Carlota Cochón por una empanada de xoubas con pan de maíz, centeno y trigo.

La propuesta más original fue una pieza de Casa Carballo con Gozgonzola, pera y nueces. La más tradicional, una de Panadería Sigüeiro de maíz con xoubas.

Originalidad no faltó. Hubo hasta empanadas decoradas con luces y banderolas festivas. Un lujo para la vista y el paladar.

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