Los vecinos siguen confiando en el ladrillo como inversión en la zona

Muchas de estas operaciones se realizan a tocateja en busca de rentabilidad


Lalín / la voz

Para muchas generaciones el ladrillo es un valor seguro como inversión. Y aunque no es lo mismo ahora que antes de la crisis, los vecinos de la zona continúan recurriendo a la compra de un piso como el lugar de invertir sus ahorros., Algunos lo hacen para buscarse una segunda residencia, otros para trasladarse a su lugar de origen para disfrutar de su jubilación, pero junto a estos casos, continúa habiendo el de muchos que apuestan por un piso para alquilar con el fin de asegurarse una mayor rentabilidad y sacar a su dinero más beneficios que los que le da un banco.

Muchas de esas operaciones, explican en las inmobiliarias, se realizan sin que los compradores tengan que pedir un crédito o una hipoteca. Son, casi siempre, personas ya de una cierta edad, que son los que pueden disponer de ahorros.

Y aunque comprar sin la losa de la hipoteca es un lujo que no todo el mundo se puede permitir en las inmobiliarias de Lalín y Silleda explican que el montante de las operaciones no es muy elevado y se sitúa en la horquilla del precio medio de los pisos en cada una de estas dos localidades. En Lalín indican que «aquí non temos operacións de 300.000 euros, ou de 200.000 euros porque eses prezos non se manexan».

Los que buscan un piso para alquilar aprovechando una creciente demanda buscan viviendas de dos o tres dormitorios, de un tamaño de 70 a 90 metros cuadrados y que reúna las condiciones que buscan la mayoría de los que quieren encontrar casa.

Dentro de los imprescindibles se sitúa la calefacción, el ascensor y el garaje. El estallido de la burbuja inmobiliaria dejó en manos de los bancos, en muchos casos, un gran número de inmuebles y de pisos. Son nuevos, y reúnen generalmente esos tres imprescindibles, además de algún otro.

La bajada de los precios en los últimos años también contribuye a que la compra sea asequible. Y de ahí las ventas. En cuanto al porcentaje de las ventas al contado, no hay unanimidad. Depende un poco de cada inmobiliaria y de cada lugar de la zona. También del tiempo. En una inmobiliaria de Silleda explicaban que del porcentaje de ventas del pasado año, alrededor de un 60 % podían haber sido al contado y el 40 % con hipoteca, mientras que en las realizadas a lo largo del presente ejercicio las cifras, de momento, se invirtieron. En otras los porcentajes de las ventas con pago en efectivo pueden situarse en torno a un 30 %. Y aunque los porcentajes difieren mucho, habelos hailos. Y no son una excepción, incluso hay alguna de personas más jóvenes a los que la familia les presta o les aporta, al menos parte del dinero.

Operaciones medias entre los 45.000 y los 70.000 euros

En cuanto a los precios, las cifras de venta de la mayoría de los pisos de la zona distan mucho de los que se pueden dar en una ciudad y no tienen nada que ver con los que se manejan en capitales. En las inmobiliarias explican que aunque en el mercado hay propietarios que tienen a la venta pisos por los que piden cantidades mucho mayores no son esos los que se venden primero.

En Lalín, los que acaban con el cartel de vendido costaron en torno a 60.000 y 70.000 euros y tienen dos habitaciones. Son los precios por los que se vende también, de media, los pisos pero aquí aumenta el tamaño por ese precio y llega a las tres habitaciones en Silleda. Aquí si bajamos a uno de dos habitaciones, el precio puede andar por los 45.000 euros. Y aunque el 95 % suman ascensor, garaje y calefacción a sus demandas también se vende algún piso viejo para reformar, sobre todo si es un primero y el precio es muy bajo para que compense la obra.

Hipotecas del 50 al 90 % del valor de la propiedad

La crisis puso punto y final a aquellos años en los que los bancos no solo cubrían la hipoteca del piso sino que aportaban a los compradores dinero suficiente para garaje y, casi para los muebles. Los tiempos cambiaron pero después de años con los grifos mas bien cerrados, el crédito vuelve a fluir pero, explican desde las inmobiliarias, en la mayoría de los casos los créditos no cubren toda la inversión. Recuerdan que además de la compra, la adquisición de un piso genera también otros gastos. Cada caso es diferente, pero muchas de las hipotecas son por la mitad de los que vale el piso. Otras llegan incluso al 90 %. Los que se siguen hipotecando son, sobre todo, los más jóvenes. Gente en la década de los 30 que tras unos años de alquiler se decide a comprar después de poder ahorrar un poco. Si en pisos sigue habiendo demanda para comprar, no es así en los bajos, donde los emprendedores se decantan mayoritariamente por el alquiler. La compra de fincas, en cambio, si suele ser al contado.

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