Silleda se queda sin su Fervenza do Toxa urbana

El gran cartel colocado hace diez años con Gerardo Lázara como edil de Turismo se soltó y fue retirado

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lalín / lA voz

Silleda podía presumir hasta ayer de tener sus referentes turísticos principales duplicados. Está, natural, en Pazos, la Fervenza do Toxa y, en Carboeiro, el monasterio que lleva su nombre. Duplicados estaban, desde el año 2008, en el primer mandato de los socialistas de Silleda, cuando fueron colocadas réplicas fotográficas de enorme dimensión en un edificio de A Bandeira, en el caso del monasterio de Carboeiro, que sigue allí colocado, y en un edificio de la calle Venezuela, en el caso de la Fervenza do Toxa. En este caso, el cartelón, que se elevaba hasta una altura de cinco pisos, acaba dejar baldío su espacio. Silleda ya no tiene Fervenza do Toxa urbana.

Hace unos días cuando el temporal empezaba a consolidarse, los vientos fueron abriéndose paso en una zona desprendida de anclajes y acabó por soltarlo totalmente. Operarios municipales lo retiraron de la zona para evitar incidencias en la cotidianidad y en el tráfico dado su tamaño. Duró diez años. Un programa municipal de difusión turística y de humanización urbana, cuando era titular de Turismo Gerardo Lazara, en el primer gobierno socialista, había sido el argumento para la colocación de estos carteles de enorme dimensión a los que la ciudadanía ya se había acostumbrados a ver con normalidad. Ahora vuelve a mostrarse la pared con uralita protectora. Vuelve la deshumanización a ese punto de la villa. Cierto también que estos carteles, el desaparecido y el que persiste, muestran ya el paso de los diez años pasados desde su colocación.

El Concello, de momento, no se pronunció públicamente sobre la reposición o no de la Fervenza do Toxa urbana.

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