Silleda apuesta por proteger su joya natural, por una Fervenza do Toxa sin coches

El Concello fija una ruta de 1,7 kilómetros, peatonal, que enlaza un párking con los miradores y con la base de la catarata


lalín / la voz

Ya trabajan las máquinas y los operarios. Por fin apareció una ayuda oficial considerable para acabar con el abandono, la desatención y la imagen negativa del tesoro mayor del patrimonio paisajístico de Silleda: A Fervenza do Toxa. Por fin se mira hacia el futuro y se olvidan los parcheos.

Seguramente las caminatas por Picos de Europa y otros espacios naturales de España y del mundo sensibilizan y aproxima a poner en valor lo propio. Es el caso de la concejala de Turismo silledense, Ana Luisa González, que no solo se apoyó en esas experiencias sino que sondeó y hasta pateó territorio con quienes hace años que sacan rendimiento natural a este paraje sin par, activistas de la naturaleza con proyectos respetuosos de turismo activo o disfrute exclusivo en la zona y con clarividencias de por donde pasa el futuro del enclave.

Ese futuro si se quiere preservar será una Fervenza do Toxa y su entorno abierta a todo el mundo pero sin masificación, cerrada a los humos y a los coches, preparada para caminar, fotografiar y disfrutar, para que el viajero recoja todas las sensaciones de mirar desde arriba la caída de agua y el laberinto orográfico, vegetal y faunístico. Y para caminar reconociendo una rica flora y los múltiples contrastes de luz y vegetación que poco a poco aproximan al espectáculo grandioso, primero filtrado entre ramas y luego brutal, en caída vertical única de agua entre rocas, sobre la propia laguna generada y con escape en múltiples cascadas más hacia el Deza.

Siempre estuvo ahí

Eso siempre estuvo ahí pero los viejos caminos forestales vecinales evolucionaron a pistas que abrieron acceso a miles de coches al año que se hacen hueco para aparcar en las propias fincas privadas. Y eso son dos problemas: coches y humos en las inmediaciones de las cataratas y vehículos invadiendo fincas privadas. Ni conviene a la naturaleza ni a los conductores, que con fincas valladas no podrían girar, amontonados.

Hace ya algún tiempo, seguramente ya algún año, que los coches no pueden acceder hasta la barrera del último tramo históricamente cerrado al tráfico. No pueden porque el deterioro se apoderó de la pista de acceso y salvo tractores y todoterrenos nadie puede circular sin alto riesgo por el tamaño de los baches.

Es durante años una deficiencia abonada a la crítica feroz y justificada de usuarios que primero tenían problemas de señalización y ya encaminados en los accesos quedaban frenados por baches insuperables. Se torna ahora como un ejercicio práctico forzoso de lo que será el futuro, aunque, con previo aviso, programado, en apuesta decidida para que no entren los coches.

El proyecto municipal situará algún tipo de barrera a la altura del cruce de caminos hacia el mirador y hacia al pie de la cascada. En el primer caso habrá acceso a vehículos solo para personas con movilidad reducida, con alerta de cartelería sobre la imposibilidad de aparcar en ese tramo. En el camino hacia la base del salto el Concello colocará barreras, cadenas, madera o similar que solo podrán abrir los vecinos y pasar con tractores para su actividad agroforestal. También prevé el acceso de todoterrenos si fuese necesario para acudir a posibles emergencias. Los turismos, aunque estuviese abierto, no podrían pasar porque el proyecto incluye en las zonas de principal erosión, donde están ahora los grande socavones, un acondicionamiento con traviesas que propicia espacios escalonados de tierra prensada.

La peatonalización irá acompañada de medidas diversas. Habrá información en toda la zona de la nueva estructuración de los movimientos. Y, especialmente, los indicativos a la llegada de un párking que se crea inicialmente junto a la iglesia de Pazos, hasta habilitar una escombrera próxima cuando el Concello disponga del permiso del Adif. Con el párking, la ruta hacia mirador y Fervenza ya será muy evidente en las señales. Un camino rural, que sale desde ese futuro aparcamiento colocará al viajero en los miradores de la Fervenza en un paseo natural de 500 metros. Es el primer tramo de la nueva ruta peatonal. Y tiene continuidad hasta el pie de la catarata con otro que desde el mirador mide 1,2 kilómetros.

Ahí está la valentía de la concejala y el riesgo del gobernante. Casi un kilómetro de ese tramo peatonal se podía hacer antes en coche. Ahora, una traviesa lo impedirá. Cotidianeidad y concienciación deberán convencer a los insumisos. El viajero sin aparcamiento desde la zona de la iglesia deberá acostumbrarse a la peatonalización y a la ruta que en total supone 1,7 kilómetros.

La concejala aguarda que los visitantes respeten los protocolos y no metan los coches que deben retornar al no poder aparcar. Pero tiene algún punto débil que el tiempo dirá si requiere medidas drásticas si no se respetan sugerencias y alertas indicativas. La pista que discurre por Quintás, localidad habitada, es otro acceso a la catarata. Tampoco habrá aparcamiento al final, pero será tentador para quien no coja el espíritu del senderismo y ocio sin humo, aunque seguro que los senderistas les serán hostiles, serán su látigo permanente.

El nuevo sistema

deja acceso en tractor a los vecinos o en todoterreno para emergencias

En blindar el enclave está la valentía de la concejala y el riesgo de los gobernantes

Carboeiro-Toxa, nueva senda por Martixe y variable al intermunicipal Sendeiro do Deza

El proyecto de señalización y mejora de accesibilidad a la Fervenza y a Carboeiro incluye la puesta a punto de una nueva senda que une ambos enclaves y lo hace en un itinerario que pasa por la parroquia silledense de Martixe.

La nueva senda es totalmente municipal silledense, variante a la clásica, reconocida y con respaldo federativo del Sendero do Deza que de Carboeiro salta a Merza en A Carixa para recrearse en el margen cruceño del Deza hasta volver a Silleda en San Paio, por el puente de hierro sobre el Deza, para remontar toda la subida del Toxa hasta el propio salto de agua. Esta senda tiene una longitud de 6 kilómetros.

Dos kilómetros

La ruta diseñada ahora es mucho más corta al tener una longitud de dos kilómetros. La actuación municipal tuvo ya incidencia en la zona del puente sobre el río Toxa con colocación de losa de piedra sobre el mismo y próxima dotación de barandilla de madera sustitutiva de la de hierro.

Paneles informativos y señales ajustadas al medio ambiente favorecen la incorporación a la nueva senda silledense que recorre parajes de ribera del río Toxa .

«Qué queremos que atope o turista. Á xente non lle importa andar medio kilómetro»

El proyecto responde a varios interrogantes que se planteó la concejala Ana Luisa González. Primero, ser conscientes de que es espacio de Rede Natura y del Sistema Fluvial Ulla-Deza. También, «qué queremos que atope o turista ao vir a Silleda» y cómo defender el espacio natural sin perjudicar a los propietarios y vecinos. Los propios vecinos con los que hubo reunión sugirieron la parcela del Adif como aparcamiento y desde el Concello se activó la solicitud de cesión. «Camiño rural sen aparcamento» será lema que conciencie de que lo más rentable es dejar el coche en el párking y afrontar el paseo.

Desde Desafío Ocio le mostraron el viejo camino que acorta la ruta párking-mirador, solo 500 metros. González fue tejiendo el mapa y los objetivos y ya trabajan las máquinas, que dejarán señales visibles donde antes era confusión, dejarán firmes para caminar donde había baches, situarán protecciones adecuadas donde había riesgos. Es una apuesta fundamentada: «Á xente non lle importa desprazarse medio kilómetro», dice. Sobre todo si no hay otros que circulen en coche.

Llegó la posibilidad de enfrentar un déficit de calidad medioambiental. El presupuesto de 59.427 euros, adjudicado a Fernández Sarmiento y que está siendo ejecutado, apunta a señalización en todos los puntos claves de las principales vías de la zona. También afectará a no solo al entorno de la Fervenza do Toxa sino también a Carboeiro, donde se incidirá en mejorar la explanada del monumento donde llegan los vehículos y está deplorable. Toda la zona del núcleo de Quintás en Pazos tendrá acciones especiales como el puente de hierro y de seguridad en la ruta que cruza el canal de la central hidroeléctrica. Globalmente se reforzará la defensa medioambiental de enclave y también y creará más nexos con Carboeiro.

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