«Aquí antes había pelotas»

Los niños echan en falta el acceso directo a los juguetes en las guarderías


lalín / la Voz

El Punto de Atención á Infancia de Rodeiro abrió ayer sus puertas, tras el festivo local, con 16 pequeños matriculados, después de que uno se diera de baja recientemente. Hay otro más dudoso que podría también rehusar a causa de la situación de pandemia. Ayer acudieron nueve al centro e iniciaron el período de adaptación. Fue una jornada diferente a la de otros años marcada por un estricto protocolo. Una de las cosas que más sorpresa causó a los pequeños y que menos les gustó fue la desaparición de su vista de los juguetes, a los que antes tenían acceso de forma totalmente libre y directa,

Es algo que pasa también en otras guarderías de la zona. En la casa nido de Dozón cuentan con cinco pequeños matriculados, el máximo de plazas que pueden tener. Empezaron ya el día 1 y este curso de los cinco, solo uno ya estuvo el año pasado. Los otros son nuevos y están adaptándose. Al igual que pasó en otras escuelas infantiles de la zona, los niños que ya estuvieron antes en las guarderías recuerdan a las profesoras y el lugar. En el PAI de Agolada empezaron el curso el lunes y están acudiendo los que ya fueron a la guardería el año pasado y andan con el período de adaptación. Pese a los seis meses que transcurrieron desde la última vez que estuvieron el pasado curso a las profesoras les sorprendió el rotundo «aquí había pelotas» de algún pequeño que señalaba exactamente el sitio donde estaban el año pasado. Y es que este curso por exigencias del protocolo los juguetes tienen un tratamiento especial y los niños echan en falta el acceso directo y libre que tenían cuando todos los juguetes se compartían e iban de mano en mano.

Ylenia Varela, responsable de la casa nido de Dozón, señala que los padres estaban animados a llevar a los niños a la guardería y se cumplen todos los protocolos. «Os rapaces deixan os zapatos fóra e temos na aula outros para cambialos e poñen o mandilón». Medidas a las que se añade, apunta «moita limpeza de mans e desinfeccións». Por supuesto que juguetes sigue habiendo en las guarderías pero el uso es de otra manera y se acabó, en la medida de lo posible, algo que no siempre es fácil, el compartir. El PAI de Agolada cuenta con un máximo posible de veinte plazas. De momento se matricularon cinco porque los padres se lo toman con calma en este inicio y algunos prefieren esperar un poco. Algo que ocurre también en las guarderías de muchas de las localidades de la zona.

En estas cuidadas escuelas infantiles les espera una atención personalizada. En Agolada. Lorena Costa Blanco y Malani Costa Benavides se encargan de los niños y en Rodeiro, el PAI cuenta con cuatro maestras que ya se sometieron a pruebas PCR. La primera quincena de agosto, el Concello realizó obras de mejora. Entre ellas se incluyó la creación de un vestuario en la primera planta del edificio para las trabajadoras que hasta ahora se cambiaban en el PAI.

Unitaria de Donramiro

En la escuela unitaria de Donramiro, con 20 matriculados, ayer estaba ya todo a punto para la llegada hoy de los primeros niños con entrada y salida escalonada, un aula burbuja, dos profesoras y una distribución de cuatro mini aulas y zonas de trabajo. El regidor de Lalín tiene pendiente la visita a este centro, a los institutos y al Sagrado Corazón.

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