De los miradores a los enclaves castreños

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Los vecinos de Deza eligieron las alturas y los castros para disfrutar del fenómeno astronómico

13 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El eclipse levantó pasiones en la comarca de Deza, en algunos casos con retraso. La mayoría planeó con antelación su desplazamiento a alguno de los lugares recomendados por cada uno de los concellos donde se podía ver el eclipse total como era el caso de parte de Vila de Cruces, Rodeiro y Agolada, además de en Lalín, o parcial como era el caso de Silleda. El Concello de Silleda eligió como escenario la zona de los Castros de Toiriz donde se dieron cita cientos de personas . Sonó la música, aunque enlatada, y Pink Floyd ponía la banda sonora al momento exacto donde se observó la ocultación del 99,97 % del sol. En los últimos días el Concello repartió un millar de gafas proporcionadas por la Diputación de Pontevedra.

En Vila de Cruces se eligió el Alto da Madanela que se convirtió en una fiesta y se llenó de vecinos y visitantes que cubrieron la zona de toallas de playa y hamacas para disfrutar con comodidad de un momento único. En Rodeiro, las opciones eran más de una. Una de ellas el Val de Camba y unas vistas privilegiadas. La otra ubicación, también para mirar desde lo más alto, fue la de Espasante y en Agolada escogieron el del Monte Farelo. Iniciativas a las que se sumaron caminatas nocturnas en Agolada y Lalín o el festival Umbra que sigue llenando de música electrónica la zona del pantano de Brocos. Hubo también que aprovechó que desde su casa se podía observar un eclipse total para congregar a familiares y amigos y organizar una merienda-cena.

En la localidad de Lalín, a diferente de numerosas parroquias del municipio, el eclipse fue parcial. Mientras se oscurecía el cielo y se iba haciendo de noche, en la Praza da Igrexa, los que llenaban las terrazas siguiendo tomando algo ajenos, en muchos casos, al fenómeno. Muchos de los comercios y bares cerraron sus puertas antes de tiempo, alguno con el aviso de que adelantaban el cierre por esta cita de la luna y el sol. En la Praza da Torre alguna vecina observaba el eclipse, mientras algún otro echaba una carrera en busca de unas gafas familiares o en préstamo que le permitieran ver el fenómeno. El día anterior, el cronista de Lalín, Daniel González Alén, subía al mirador de Monte Cabezas, en Rodeiro, donde se encontró a algunos inspeccionando el terreno y que hasta se habían llevado un sofá. Ayer, al igual que ocurrió en la mayoría de Galicia, las gafas para ver el eclipse estaban agotadas en todo tipo de establecimientos y aún había quien las buscaba con desesperación. A primera hora de la tarde a la entrada de Lalín desde el polígono un control de la Guardia Civil generó alguna retención en la zona.