La campaña estival de incendios comenzó sin base en Lalín para helicópteros operativa
LALÍN
La ralentización de las obras por el mal tiempo dilatan la construcción del complejo, cuyo proyecto comenzó a gestarse hace ya cuatro años
12 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El día 1 de julio comenzó la época considerada de alto riesgo en incendios forestales. En ese momento se activó la fase más relevante del plan de prevención y defensa ante el fuego, diseñado por la Xunta y conocido como Pladiga. En esta temporada estival seguirá sin estar operativa la base proyectada en Lalín por la Consellería de Medio Rural para acoger los medios aéreos destinados a extinción. Un complejo, el más grande con que contará Galicia y entre los de mayores dimensiones en España, cuya gestión se remonta al 2022 y que, cuatro años después, aún se encuentra en fase de ejecución.
El plazo para rematar las obras adjudicadas a la empresa Tragsa el pasado agosto concluía un año después, es decir, en pocos días. Pero solo con acudir al polígono Lalín 2000, donde se asientan las instalaciones, puede apreciarse que aún resta bastante trabajo por ejecutar. En febrero, en una vista de la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, al futuro helipuerto ya avanzaba que resultaría imposible cumplir con el plazo fijado en el contrato. Aducía la titular autonómica la repercusión del invierno, que ralentizó los trabajos. Por el momento no se anunciaron nuevas fechas para rematar este complejo, que ocupa una superficie construida de 1.100 metros cuadrados.
La gestación de este proyecto se fue dilatando en el tiempo, como ocurre ahora con las obras de ejecución. En el 2022 se anunciaba por la Xunta la elección de Lalín para acoger la base central de helicópteros en la lucha contra los incendios forestales por su ubicación geográfica, con capacidad para seis unidades. Tras las primeras tramitaciones por parte del Ejecutivo autonómico le tocaba mover ficha al Concello, que en junta de gobierno local y por urgencia, aprobaba en diciembre de ese mismo año un nuevo proyecto de segregación y agrupación de parcelas municipales en el polígono donde se levantarían las instalaciones. En noviembre ya se había remitido la documentación previamente a notaría.
Cesión de terrenos
A ese primer paso municipal obligado porque no había coincidencia en algunos datos entre los existentes en el Registro de la Propiedad y en Catastro, se sumó después la cesión de los terrenos a la Xunta por parte del Concello. No llegará ese acuerdo hasta el pleno de la corporación en marzo del 2023, donde se daba luz verde a ese trámite para que la Xunta pudiera construir una base integral de unidades operativas, conocida como BUO, y para medios aéreos de extinción de incendios forestales. Entonces el regidor, José Crespo, explicaba que ya tenía consignada partida presupuestaria, que procedería de inmediato a pedir licencia de obra y la pretensión era que estuviesen operativas las instalaciones en el verano del 2024. Una pretensión incumplida, ya que dos años después de ese plazo sigue ejecutándose la obra.
Hasta septiembre del 2023 no se formalizó por parte del Concello la decisión de los terrenos, con más de un año de parón tras el acuerdo plenario. La gestación de ese helipuerto estuvo muy ralentizada durante bastante tiempo, saltando de nuevo a la palestra con más relevancia en noviembre del 2024 en una reunión mantenida en San Caetano por José Crespo con el presidente de la Xunta. Entre otros proyectos en la conversación se habló de esas instalaciones y con nuevo anuncio institucional de que las obras estarían en ejecución en el 2025. Este sí se cumplió aunque no sería hasta agosto cuando la Consellería de Medio Rural encargó a Tragsa su construcción, con un plazo de vigencia del contrato de un año y un presupuesto de ejecución de 3,2 millones de euros.
Instalaciones con capacidad para acoger hasta ocho aeronaves
El complejo en construcción ya cuenta con el esqueleto ejecutado, con los andamios alrededor de la edificación porque resta completar las fachadas así como trabajos en el interior, así como acondicionar la parcela. La finca donde se asientan las instalaciones tiene una superficie de 17.000 metros cuadrados. Habrá capacidad para albergar seis helicópteros, que podrían llegar a ser ocho en momentos de más actividad.
Los aparatos dispondrán de tres trayectorias de salida: sur, este y oeste. El complejo contará con edificaciones semisubterráneas. La torre de control quedará a ras de tierra aprovechando la ondulación del terreno. La plata sótano, de unos 500 metros cuadrados, albergará los vehículos y un almacén para que las brigadas dispongan del material necesario. La planta superior, que irá revestida de madera tendrá tres zonas: torre de control, espacio para las brigadas y ocho estancias con baños para las tripulaciones