Maragota, una tienda que crece a demanda

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Miguel Souto

María Jesús Soto tomó las riendas de la frutería de su suegra en Lalín a la vuelta de su luna de miel

29 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El 16 de agosto de 1985, María Jesús Soto Montoto, cogió las riendas de la tienda que hasta ese momento regentaba su suegra en el número 4 de la rúa Colón de Lalín. La Maragota, calcula Chus, atesora ya unos 60 años de historia, 41 de ellos bajo su dirección y la de su marido, José Manuel Castro Delgado. La fecha en la que empezó en la tienda, comenta, es fácil de calcular. «Casamos o 1 de agosto, viñemos o 15 de lúa de mel e abrín ya o 16». Tenía 18 años y confiesa que «cumpría os 19 en novembro e como todo o mundo decíame que estaba tola por casar tan nova, eu púñame algúns anos de máis».

Abierta como frutería, tienda de chuches y productos de primera necesidad, sigue siendo un punto obligado de paso de vecinos y visitantes. Su amplio horario con atención diaria y casi ininterrumpida durante estas últimas décadas, fue y sigue siendo un lugar de referencia del comercio de la localidad.

Para Chus, la Maragota es más que una tienda, es su casa y donde ejerce un trabajo que le llena y que «me entretén moitísimo». Tanto es así que no quiere saber nada de una posible jubilación y asegura que «non me penso xubilar ata os 80 anos» y su plan es «facer despois o Camiño de Santiago».

Una amplia oferta

La tienda abre de lunes a domingo, prácticamente todos los días del año. Cuenta que «só cando os nenos eran pequenos pechabamos os domingos para ir con eles á praia, pero agora que xa van sós, seguimos abrindo».

En todos estos años, la oferta fue adaptándose a la demanda, especialmente con la incorporación de frutas exóticas y de verduras que hace años no eran frecuentes en la cesta de la compra. Chus recuerda «cando os kiwis se vendían a 100 pesetas a unidade» y eran un lujo que no todo el mundo se podía permitir.

Como fruta exótica, comenta, «só había piña e só se vendía en Nadal». Hoy en el establecimiento triunfan los mangos, la papaya, los aguacates, las frambuesas, o los arándanos que viven un verdadero bum «e se empezaron a vender moito de seis anos para atrás».

En cuestión de vegetales se servían repollos, nabizas, grelos y coles, que constituían el grueso de las ventas en cuestión de verduras, la mayor parte de proximidad, algunas de ellas procedentes de la propia huerta de María Jesús.

«Tomates só había dun tipo, o mesmo que as leitugas e incluso as berenxenas eran algo que non se vendía apenas». Hoy «hai un montón de variedades de tomates distintas, escarolas, cogollos, endivias, chirimoyas, lichis e cada vez se vende máis cilantro xunto con moitas outras cosas que antes non eran habituais».

La llegada a Lalín de «moitísima xente de fora» obliga también a ampliar la oferta de productos. Tanto es así que. cuenta, los plátanos macho es una de las cosas que más salida tienen. Ahora, explica, «podes conseguir de todo en calquera época do ano», algo que no ocurría antes. Entre las nuevas incorporaciones de productos apunta «a malanga, tamén chamado taro ou ñame», un tubérculo tropical muy nutritivo, rico en carbohidratos complejos, fibra, vitaminas y minerales. Su alto contenido de fibra facilita el tránsito intestinal, previene el estreñimiento y protege la flora intestinal. Además, su fácil digestión la hace ideal para personas con estómagos sensibles o problemas de reflujo. En cambio, comenta, hay alguna cosa que en su día estuvo muy de moda «como as bayas de Goji que agora xa levo anos sen telas» porque dejaron de pedirlas. Recuerda también la gran demanda hace tiempo que había de los auténticos pimientos de Padrón gallegos el tiempo que duraba la temporada.

Traslado provisional

En la actualidad el edificio de la Maragota, que en su día albergó una pensión y hasta un cuartel de la Guardia Civil, se encuentra en obras. El inmueble está siendo remodelado y, una vez concluida la reforma, la tienda regresará a su lugar de origen y contará con 48 metros cuadrados. Desde el inicio de la rehabilitación, el establecimiento se trasladó a la acera de enfrente a un bajo situado en una de las esquinas de la rúa Colón que anteriormente estuvo ocupado por Calzados Atly.

Esta ubicación provisional les permite disponer de una mayor superficie incorporando a la oferta helados que este año «veñen todos con pistacho» y hasta un horno. Una de las mayores satisfacciones que a Chus le brinda la tienda es «cando chega xente que xa viña de neno e agora veñen cos seus fillos para ensinarlle onde as mercaban as chuches cando eran cativos». Alguno, dice, «acaba contando que un día me roubou unha gominola cando era pequeno (risas)».

La tienda ofrece a su amplia clientela un poco de todo: desde pan fresco por encargo procedente de Laro hasta todo tipo de legumbres, muchas de ellas leonesas, vendidas a granel. Para las emergencias de última hora se pueden encontrar algunas conservas, galletas, aceites, leche, bebidas y todo tipo de frutas y verduras frescas, chocolates y un amplísimo abanico de aperitivos que, junto con las golosinas, ocupan una parte del local y son parada obligada de mayores y pequeños a cualquier hora,

La tienda abre a diario de 9.30 a 14.30 y de 19.00 a 21.00 horas, aunque muchas veces el horario de cierre se alarga, sobre todo en las épocas de buen tiempo y los domingos abre de 12.00 a 14.00 y unas horas por la tarde. En invierno, comenta, «a maioría das amas de casa fan a compra os sábados pola maña e no verán os venres pola tarde porque logo a xente marcha de fin de semana».

Integrada en el barrio, los comerciantes de la zona constituyen una familia bien avenida que, con el tiempo, va teniendo relevo en algunos locales, mientras que otros como le pasa a esta tienda llevan décadas al servicio de un gran número de clientes satisfechos que encuentran aquí productos de confianza y de calidad.

Desde 1966

Dónde está

Ubicada en el número 4 de la rúa Colón, en estos momentos ocupa provisionalmente un local enfrente. Abrió, calcula su propietaria, hace unos 60 años