Cartelista de infinidad de eventos y docente, Sé Senande revitalizó con sus acuarelas las postales de Lalín
29 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Sé Senande Méijome, (Bermés do Fondo, Lalín, 1975), es de la quinta promoción de la facultad de Bellas Artes de Pontevedra a donde llegó, cuenta, un poco de casualidad «ou de rebote» porque era una carrera, por nueva, un tanto desconocida. Pese a que lo de dibujar no solo es su pasión sino que destacaba desde muy pequeña «fun por Ciencias puras» algo que aún hoy no se explica muy bien porque reconoce que «as asignaturas de Ciencias non se me daban moi ben, e si as de letras pero parecíanme moi aburridas e a química a bioloxía, as matemáticas, os problemas... eran retos e os vía como un xogo». Por no tener «non tiven nin debuxo técnico, que non era unha materia que me gustara moito», asegura. Bromea comentando que «eu non sei si había orientadores daquela porque as materias de letras dábanse moi ben e teño gañado concursos de narrativa e poesía».
Para Sé «debuxar era un hobby, debuxei desde nena e descubrín que se me daba ben por casualidade. Estaba no cole e unha das profesoras nos daba debuxos de caras para que as copiaramos. Eu fixen unha, entregueina e díxome: ‘María José no se puede calcar'. Deume outra debuxeina diante dela e quedou moi sorprendida». Pese a una gran habilidad innata, Sé afirma que «non o vía como unha profesión futura, era unha simple afección».
Cuando tuvo que decidir qué quería estudiar «puxen Económicas, Empresariais e ata Enfermería, aínda que non me vía eu aí nin tola». Una compañera le dijo que tenía que hacer Bellas Artes y le explicó en qué consistía la carrera. En la actual facultad pontevedresa, que su promoción estrenó, tuvo como profesores a renombrados artistas como Manuel Moldes, Antón Castro o Berta Cáccamo. Hizo la especialidad de diseño y en su punto de mira estaba dedicarse a la docencia.
«Rematei a carreira e o ano seguinte estaba xa traballando no colexio Sagrado Corazón. E xa non parei». De la concertada pasó a la pública y este curso trabaja en el instituto Chano Piñeiro de Forcarei donde imparte clases de plástica a dos cursos de la ESO y Biología y digitalización como afines. A su profesión docente añade su prolífico trabajo artístico desarrollado en las últimas décadas. Tuvo épocas de muchos encargos y «creo que daquela medio Lalín e parte do estranxeiro tiña retratos feitos por mín en distintas técnicas».
A su paso por distintos centros de enseñanza de toda Galicia realizó una serie de murales, algunos pintados en solitario y otros en compañía. La lista es larga y abarca desde uno en el IES número 1 de Ordes pintado con una compañera y dedicado a Luis Seoane a uno con la asociación de padres de la que formaba parte en la guardería del Pontiñas de Lalín.
Volviendo la vista atrás siempre se ve dibujando desde muy niña. Su padre, que trabajaba en la banca, «sempre debuxaba planos porque lle encantaba a arquitectura. Somos catro irmáns e sempre había material escolar na casa». Los libros de casa aparecían todos pintados «porque eu onde pillaba zona branca...!». En los retratos encontró una gran fuente de inspiración desde dibujar del natural a su abuelo mientras estaba en la cocina a «coller a foto de Tom Cruise do Superpop» y a otros famosos que usaba como modelos para sus obras. Cuenta que «o debuxo máis antigo que teño gardado o fixen con oito anos é a miña aldea. Son as casiñas todas de Bermés do Fondo».
Aprendizaje autodidacta
No fue hasta los 12 años cuando empezó a ser consciente de que se le daba bien dibujar: «eu cría que todo o mundo o facía ben». Sus principales materiales fueron un lápiz y los colores que tiene cualquier niño en edad escolar. Se considera totalmente autodidacta.
Pese a la realización de multitud de retratos afirma que «na facultade fixen cero e ninguén me ensinou unha técnica». En Silleda en clases extraescolares con la artista Marisa Miguélez como profesora «foi onde empecei a pintar con pincel sobre lenzo». En Pontevedra fue descubriendo materiales con los que probar desde las acuarelas al acrílico, el óleo o la tiza pastel. En muchos casos cree que la primera vez que cogió unas acuarelas «serían as dalgunha compañeira».
Su aprendizaje, asegura, fue en solitario probando y experimentando. «Levo debuxado moito e con todas as técnicas» pero en los últimos años se queda con la acuarela que es la que más usa «porque que me parece máis limpa, máis cómoda...» pese a ser la más complicada porque no permite ningún error. Solo le inquieta es el cambio de tono al imprimir su obra y ver que la reproducción cambia «aquel ton e aquela cor que eu conseguín no orixinal».
A Sé se debe que Lalín pueda contar con una bella colección de postales e imágenes en acuarela que fueron y son todo un éxito. Todo empezó un día que fue a comprar una postal y se encontró con fotografías anticuadas de hace décadas «nada que ver coas que eu vía ao viaxar noutros sitios e que eran preciosas e coloridas». De ahí nació la primera serie de postales navideñas cuya venta sirvió a uno de sus hijos y a sus compañeros para recaudar fondos para una excursión. Se agotaron «a xente pedía máis». Así que a esa le siguieron otras colecciones, incluida una de las Aldeas de Nadal.
Apasionada por el diseño gráfico le encanta la realización de logotipos, la publicidad y el lettering y suma multitud de colaboraciones de todo tipo para empresas, particulares y colectivos. Entre sus obras figuran multitud de carteles. Entre los más recientes estuvieron el de la Feira Alvariza y el de la Carreira do Cocido, un evento del que es una asidua corredora, otra de sus pasiones. A estos trabajos añade muchísimas invitaciones de boda personalizadas y realizadas a mano junto con peticiones y encargos de todo tipo, incluido un dibujo de un perro que sirvió de base para un tatuaje.