«Los agricultores fueron mis maestros»

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Miguel Souto

Lalín tributó un homenaje en un repleto salón de plenos a Manuel Prado Gabaldón, que ayudó a transformar el rural dezano durante 42 años

21 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«O meu maior logro: ver crecer o que axudei a construír». Así reza la dedicatoria que desde ayer forma parte del Libro de Honra del Concello de Lalín. A su autor, Manuel Prado Gabaldón, se le tributó ayer un emotivo y concurrido acto institucional de homenaje que dejó pequeño el salón de plenos. Un reconocimiento a sus 42 años de trabajo, entre 1974 hasta 2016, para lograr la transformación del rural lalinense y dezano desde la Oficina Comarcal de Infraestructuras Agrarias. Fue una de las tres primeras que se crearon en España junto a las de Alcañiz y Luarca.

Entre los asistentes estaban regidores, como el lalinense José Crespo o Adolfo Campos de Dozón, así como exalcaldes, Jesús Otero de Vila de Cruces y Eliseo Diéguez de Rodeiro, además de miembros de corporaciones actuales y pasadas, además del conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y el jefe territorial de Medio Rural en Pontevedra, Antonio Crespo. El acto comenzó con el himno de Lalín interpretado por el gaiteiro Plácido Rozas —que después cerró con el de Galicia— y una semblanza biográfica de Prado Gabaldón.

De su trayectoria profesional se destacó la decisión de este lucense, lalinense de adopción, de pedir el traslado desde Almería para incorporarse a esa nueva oficina. Su labor resultó fundamental para logros como la apertura de más de mil kilómetros de pistas rurales o construcción de puentes, así como asfaltados o dotación de depósitos de agua y campos da festa en el rural. Se destacó además su don de gentes y bonhomía, así como su capacidad de negociar desde el respeto, convirtiéndose en una persona de confianza para los vecinos.

Crespo fue el encargado de colocarle el pin del Concello, además de entregarle una reproducción en cerámica del castro tecnológica, mientras el conselleiro Rodríguez le daba entre abrazos el pergamino que refleja ese homenaje institucional, entre una salva de aplausos, para después firmar Manuel Prado en el libro de honor. En su discurso, recurriendo a gafas y papel aunque se saltó su lectura en varias ocasiones, se mostró muy emocionado y agradecido al Concello por el reconocimiento.

Prado recordó entre anécdotas esos comienzos para abrir pistas donde no las había, por ejemplo una radial desde Lalín hasta Brántega, cogiendo el terreno «á destroza» con cesiones voluntarias, lo que ahora sería inviable, como dijo después Crespo. Defendió el trabajo individual frente al colectivo para ensalzar la solidaridad en Lalín entre los vecinos. «Los agricultores fueron mis grandes maestros», en una de sus intervenciones, en las que mezcló castellano y gallego, confiando en que el agro siga siendo un espacio de oportunidades para nuevas generaciones.

El alcalde ensalzó su vocación colaborativa y su esfuerzo para sacar proyectos para adelante, frente a la burocracia actual. Dijo que es «bo e xerenoso», sin que nadie en Lalín le quiera mal. Un emotivo acto que se cerró con las habituales fotos de familia.