Carlos Brea: «O selo de Artesanía Alimentaria evita o fraude»

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

Miguel Souto

La agrupación defiende los intereses de más de medio centenar de pequeños productores gallegos

01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Carlos Brea (Lalín, 1977) es un hombre de inquietudes y pasiones que se desdobla en mil frentes. Ingeniero agrícola de carrera es también fabricante de la cerveza artesana. Toupiña, bautizada así en honor a un tío abuelo conocido como Toupa, y fue el primer productor en obtener el sello de Artesanía Alimentaria. Tanto la empresa como el y su socia, Elena Díaz. «temos os tres primeiros números», afirma.

Es también el presidente de la Asociación Galega de Operadores Artesanais de Alimentación e Pensos (Agoaap), con sede en Lagazós en Lalín. La agrupación celebró hace unos días su última reunión y cuenta con algo más de medio centenar de integrantes. de toda Galicia, entre ellos alrededor de una decena pontevedreses. En ese encuentro, explica, «se presentaron máis solicitudes e hai outros produtores pendentes de obter a carta de artesáns alimentarios para integrarse».

En el 2019 se publicó en el Diario Oficial de Galicia en febrero el decreto de la Artesanía Alimentaria. La pandemia ralentizó un proceso largamente aguardado por los productores y que permitió la obtención de un sello que «evita o fraude». Antes de eso, apunta Brea, cualquier producto podía llevar el reclamo de artesano sin serlo. Con el sello de Artesanía Alimentaria de Galicia se certifica que son productos elaborados de forma artesana por la misma gente que los comercializan. No vale, dice, «mercar a outros e porlle a etiqueta».

La agrupación, que nació por iniciativa de varios productores, obedecía a una vieja reivindicación de contar con esta garantía demandada por los productores pero que también certificar a los consumidores el origen y la forma de elaboración de lo que compran regulando todo lo que es la Artesanía Alimentaria.

«A marca de Artesanía Alimentaria é exclusiva para quen produce e transforma», explica Carlos Brea y está dirigida a pequeños productores. Primero la Xunta creó unas normas generales y luego se fueron publicando las normas técnicas, específicas para cada producto. Primero salieron 14 y el pasado año otras 10. «Son 16 grupos con subgrupos e abarca xa case todo», afirma.

Carlos Brea estudió ingeniería agrícola en Lugo y de su currículo laboral forman parte trabajos en la Universidad, como docente en centros de enseñanza y de asesor en distintos campos que incluyeron bodegas, plantación de arándanos, pequeñas industrias como una de dulce de leche, queserías y ganaderías. Fue miembro de la junta directiva de Ovica y forma parte de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, de carácter científico, participando continuamente en proyectos de investigación.

Iniciativas entre las que apunta la labor en «tratamentos fitosanitarios con dron, novos cultivos como a soia, sorgo, trigo e agora mesmo estou con un de elaboración de novas bebidas con fermentados pero con baixa graduación, sin alcohol que é menos de 1,2 grados de alcohol, pero non cero cero». Dentro de esos ensayos con cultivos se incluye uno sobre la camelina «que é como un nabo pero ten un poder energético moi grande. Fixemos probas e tamen fixemos probas con teff. (considerado un superalimento). Logo facemos un resumo, o mandamos para a Xunta e queda publicado nas publicacións de Agacal para que xente que queira plantar algo poda ter datos sobre os ensaios que se fixeron e poda dispoñer desa base».

A lo largo de estos años, Brea compaginó estas labores con la publicación de diferentes libros de carácter técnico y divulgativo relacionados con su campo de trabajo con la publicación de libros sobre los castaños, la camelia, la viticultura o manuales de huerta, entre otros.

Padre de una niña de cuatro años, ahora dio el paso a la literatura infantil. De las historias que cuenta a su hija nació el libro A Toupiña sabia que presenta mañana, día 2, en O Chabulli de Toupiña en Lalín, a las 19.00 horas, con ilustraciones de la artista lalinense Olalla Garra. Reconoce que «a mín costame moito máis escribir estas historias, pero é un libro pensado para ela». No será el último porque «xa me empeza a pedir outro cunha tartatuga e outro animal», asegura.

Paralelamente, en Lagazós, donde tiene la sede su cervecera de elaboración artesanal, amplió las instalaciones con O Chabulli , un espacio que nació con espíritu de escaparate comercial para degustaciones pero que también está siendo escenario de todo tipo de eventos.

Brea explica que si en sus inicios la distribución llevó a su cerveza a lugares como Japón o Francia ahora la filosofía es «vender toda a producción directamente en Lagazós» excepto la edición especial que elaboran cada año con una etiqueta diseñada por un artista local y que sí se vende fuera. La hoja de ruta del futuro pasa, apunta, por ir reduciendo la producción y fabricar únicamente con la cebada y el lúpulo que producen ellos mismos en sus fincas de Lalín.