El asturiano que entregó su vida al CD Lalín y ganó una legión de amigos

La Voz LALÍN / LA VOZ

LALÍN

MARCOS MÍGUEZ

Acevedo falleció este domingo en Gijón a causa de un infarto y se enterrará en Asturias

20 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Acevedo rondaba los veinte años cuando llegó a Lalín. Se había formado en la mítica Escuela de Mareo y había jugado en el Sporting de Gijón y en el Avilés Industrial. Allí le echó el ojo Nicolás González Aller cuando estaba intentado reforzar el CD Lalín en busca de un ascenso a Segunda B. Acevedo fue un defensa central de calidad. «De los clásicos. Era un jugador con mucha clase, muy fino y técnicamente muy bueno. Podría haber llegado a triunfar en Primera», dice Pibe, que además de compañero de juego fue uno de sus grandes amigos lalinenses. «Como xogador era único. Un central dos de antes, dos que sempre tiraba as faltas. Unha falta ao borde da área era gol seguro. Era impresionante», dice Viti, que también tuvo el placer de tratarle sobre el terreno de juego.

Tras muchas temporadas como jugador y un tiempo trabajando en las oficinas del club, Acevedo fichó como entrenador de un CD Lalín en Tercera División que llegó a jugar dos fases de ascenso.

«Como entrenador foi dos mellores que tivo o Lalín. Apostaba sempre pola canteira. Dáballe oportunidades á xente da casa e chegou a ter en Terceira un equipo todo con xente de Lalín», recuerda Viti. «Era un profesional, como buen conocedor del fútbol que era. Su vida fue el fútbol», dice Pibe. «Como futbolista era muy bueno, pero sobre todo era una gran persona. Era muy de sus amigos y jamás tuvo un problema con nadie. Y eso es más importante aún que la parte deportiva», subraya.