El Villanueva quiere ser el Marigold

El hotel lalinense proyecta transformarse en una residencia de mayores


lalin / la voz

Este año el hotel restaurante Villanueva, que empezó su andadura como parrillada, cumple 50 años de vida. Medio siglo de historia en el que el establecimiento, que fue creciendo con el paso de los años en servicios, ha visto de todo. Este año Xacobeo tenían todo el año el hotel completo, pero la pandemia echó abajo todos los planes y el establecimiento suma ya cerca de un año prácticamente de parón total.

Marimar Silva explica que tanto ella como su marido Moncho Villanueva tenían pensado para el 2022 o 23 cambiar el modelo de negocio «ahora que ya tenemos 55 años». La actual situación les obliga «a adelantar los planes y poner en marcha ahora lo que teníamos pensado hacer con calma algo más adelante».

La idea es transformar el hotel, al menos en parte, en una residencia para mayores. Será, apunta Marimar, «algo muy diferente al tipo de las que hay». El objetivo es que el Villanueva se convierta en el hotel Marigold de Deza. Busca «personas que quiera vivir con nosotros y formar una gran familia con gente que se ayude una a la otra, que podamos salir un día de excursión todos juntos en autobús y otro a hacer por ejemplo un tramo del Camino de Santiago; ya sabíamos antes de esto que la amistad y la vida eran muy importantes, pero ahora vemos más su valor».

Desde siempre, apunta, «el hotel Villanueva siempre fue como una familia en la que intentamos que los huéspedes se sintieran como en casa». Un cariño y una atención personalizada que quieren extender ahora a personas que estén solas y a las que puedan ofrecer ese afecto y la compañía que no tienen. Cuentan con dos plantas de habitaciones, que en función de la demanda, podrían funcionar de forma independiente, una como residencia y otra como hotel al uso.

Suman 30 habitaciones «alguna muy grande, de más de cien metros cuadrados». De momento buscan a personas que se puedan valer por sí mismas y hacen una llamada especialmente a aquellos que estén solos y que puedan encontrar en el Villanueva la compañía de otras personas con las que compartir su tiempo y con las que conversar y convivir.

«Disponemos de rampas y habitaciones adaptadas, pero por ahora necesitaríamos gente válida porque no tenemos médico o fisioterapeuta que se necesitaría para otro tipo de personas aunque con el tiempo iríamos haciendo las adaptaciones necesarias», señala. A sus huéspedes les ofrecen «cariño» y todos los servicios de un total residencial, sin horarios rígidos y con la posibilidad de «si quieren plantar en el terreno que tenemos unas lechuguitas o cualquier cosa pueden, o ponerse un día en la cocina a hacer alguna cosa» fomentando la ayuda y la convivencia entre residentes. Estos podrán estar el tiempo que quieran y los interesados pueden contactar ya con el Villanueva. Esta crisis sanitaria pasa factura y explica que «perdemos más de 10.000 euros cada mes». El Villanueva tiene un servicio de atención a personas que lo necesitan y a diario ayudan con comida a una lista que va creciendo con el tiempo a la misma velocidad que aumenta la necesidad. «Tenemos cada día un desfile de gente mayor que pide para comer y la gente después de toda una vida trabajando no se merece esto». Tras un año cerrados buscan también «un socio inversor» y «alguien que nos ayude a ayudar», añade.

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