Dos décadas después ante la estatua do porco en una rara Feira do Cocido


Lalín / la voz

Hace dos décadas se vivía una edición de la Feira do Cocido en Lalín, con estreno de la estatua do porco en la calle Colón, obra de Manuel Rial. Por entonces La Voz recaba la opinión del sector porcino ante la iniciativa del regidor, José Crespo. Personificaba ese pulso a la reacción de los ganaderos en Manuel Soengas Lorenzo, que contaba en Alemparte con la explotación particular de cerdos de cebos más importante de Galicia, con 5.200 cabezas.

Soengas reconocía entonces el favorable impacto para el sector del porcino de esa iniciativa, agradeciéndosela a Crespo por promocionar a este animal y simbolizarlo con la escultura de Colón. Veinte años después este productor ya jubilado hace unos diez años, después de treinta tras fundar una explotación ahora en manos de una nueva generación familiar, volvió a posar junto a la estatua, como entonces. Lucía en el 2001 boina y bigote, hoy desaparecidos. Manuel Soengas quería animar a los vecinos en momentos complicados por la pandemia, que impiden celebrar la Feira do Cocido. Pidió a todos tener esperanza en salir pronto del actual túnel, apelando a lo espiritual y animando a todos a tener fe.

Este lalinense quiso además lanzar un guiño a la celebración gastronómica y al sector porcino, luciendo el día de la fotografía un cerdo sobre el capó de su coche. Con él le vieron algunos vecinos lalinenses, mostrando su curiosidad. Detrás el afán por defender un modo de vida, así como el sentimiento de pertenencia y la relevancia del Cocido en Lalín.

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Dos décadas después ante la estatua do porco en una rara Feira do Cocido