Que (no) corra el agua en Lalín


Mantener y reponer las redes de suministro de agua, en municipios como Lalín, no tiene buena venta política… pues incluir en las concesiones las inversiones en mantenimiento y renovación de las redes locales, «no se ve». ¡Mejor un gran anuncio!.

Lalín ha sido un mal ejemplo en la materia; la urbanización de nuevas calles no siempre ha ido acompañada de modernización de la red (previa extracción de canalizaciones antiguas habitualmente con amianto en su composición).

El dato oficial sitúa muy por encima del 30 % el caudal de agua, captado en el río Asneiro, que se pierde en las viejas canalizaciones de la red de distribución. Ante ese defecto de gestión, se opta por incrementar el caudal disponible con nuevos bombeos, ¿para seguir tirando el 30% del líquido ya captado? Porque tirar, dejar que se pierda esa cantidad ingente de agua, es sinónimo de despilfarro, pero también de incrementar los costes de explotación con gastos innecesarios asociados… ¿acaso no se necesitará energía para bombear esa agua hasta el depósito? ¿Acaso no se ha tratado ya para el consumo humano toda ella?.

La sustitución de canalizaciones es una necesidad (por responsabilidad económica o ambiental), pero además es una oportunidad. La sustitución de 100 metros lineales en una calle urbana, y los trabajos asociados suponen una inversión media de 60.900 euros por cada 100 metros de obra, y la creación de 10 puestos de trabajo directo por un período de al menos 90 días. Hagan cuentas: más de media docena de kilómetros de calles de Lalín han superado con mucho la vida útil de sus canalizaciones y muchas, todavía usan elementos de encauce con riesgo sanitario en caso de rotura o fisuras (amianto). Todo ello, sin contar una cantidad considerable de canalización principal (previa a depósito) también necesitada de renovación.

Tirar el 30% del agua y, con ello, sus costes de tratamiento y los gastos energéticos de bombeo, mantenimiento y distribución no puede ser una opción aceptable. Como inaceptable es que no se invirtiese un euro en saneamiento del cauce fluvial en el que se realizan las captaciones. Estas semanas Coren es noticia por su responsabilidad en la contaminación de la cuenca del Limia, se empieza a actuar. Aquí hacemos todo lo contrario: favorecemos nuevas implantaciones (adaptando a la carta la ley para facilitar la implantación de nuevas granjas en territorio de alto riesgo) sin sistemas de depuración paralelos ni acciones de vigilancia, de inspección ni de sanción.

La traída desde Vilatuxe es una insensatez ambiental, un despilfarro energético y una máscara de humo… Un proyecto megalómano que presenta un Plan B millonario, cuando no se hace casi nada por evitar el fracaso del Plan A desde hace décadas.

@elpluralizable

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