Álvaro Negro reinterpreta la tradición occidental

El pintor de Lalín expone en Burgos una serie de cuadros gestados tras su estancia becado en Roma


lalín / la voz

Detrás de la obra de Álvaro Negro (Lalín, 1973) subyace un diálogo constante con la pintura, un proceso de investigación pausado que en su nuevo ciclo bebe de la tradición occidental, con una estancia becado en Roma como punto de inflexión. En tierras italianas pudo nutrirse con calma de los frescos de Trecento, de la belleza escondida en las capillas renacentistas, de las sargas del Barroco. De su fértil estancia en ese país surgieron ya exposiciones como Dea Roma en una galería de Madrid o Todo lo que el cuadro sabía, que podrá visitarse hasta el día 24 de enero en el Centro de Arte Caja Burgos (CAB).

Este nuevo proyecto artístico comenzó a gestarse hace cuatro años tras una conversación con el director del CAB en la feria Arco de Madrid. «Le expuse cuál era en ese momento mi trabajo y mis objetivos, hubo un intercambio de pareceres y sobre las condiciones para exponer», comenta Álvaro Negro. Poco después surgía la beca de la Real Academia de España en Roma, que determina nuevos procesos creativos y por tanto reajustar la obra que protagoniza la muestra burgalesa.

«Decidimos que la exposición recoja lo que ha ocurrido en mi pintura desde Roma hasta ahora, observar las influencias que habían acaecido allí y cómo esa experiencia se había manifestado en la obra posterior», explica Negro. La estancia italiana llegó justo después de la gran retrospectiva en el Centro Galego de Arte Contemporáneo de Santiago desde septiembre del 2017 a enero del 2018. «Casi tenía lógica que esta nueva exposición institucional partiera de ese momento, de Roma hacia adelante», remarca.

En Burgos el visitante puede encontrar obras pintadas en la capital italiana, también posteriores, «pero con un espíritu común, donde se aprecian las influencias de haber estado en contacto y en el contexto, al poder ver en directo muchas obras desde el Renacimiento, el origen de la tradición occidental, hasta el Barroco, con Roma como uno de los lugares donde tiene suma importancia». «Todo ese espíritu, poder pintar allí, la verdad es que te empapa y entra en tu pintura a nivel cromático, también en las calidades de superficie, al poder admirar mucha pintura al fresco, que te da muchas claves a la hora de aplicar técnicas, sobre colores o el uso de pigmentos de tierras, de oros o dorados», remarca.

Esa beca posibilitó que en sus trabajos surgiese «un nuevo análisis cromático y de texturas muy de cocina de pintor, que tiene mucho que ver con el aprendizaje de poder ver las obras en directo, que a fin de cuentas es la única en que puedes apreciar la pintura, es un medio artístico matérico». «Puedes ver una foto de un cuadro pero no tiene nada que ver con ver la obra en directo; al final es como la música, no es lo mismo escucharla en directo que en una grabación por muy buen reproductor que tengamos», argumenta Negro.

La evolución de la pintura, explica, «además de en los dispositivos hasta llegar a lo que es el objeto-cuadro móvil, que puedes cambiar en una pared o de un espacio a otro, siempre estuvo intrincada con la arquitectura y eso se ve muy bien en el Barroco, que busca un arte total, casi el precedente de lo que es hoy la tecnología 3D». Un análisis extrapolable a la constante modulación del espacio en las obras de Álvaro Negro y su relación con la arquitectura. «Aunque ahora estamos en espacios expositivos que son más neutros, es verdad que un cuadro bien situado permite que empiece a funcionar, mal situado no acaba de sonar bien, en una analogía musical», resalta.

Reconoce Álvaro Negro que Roma supuso «una consecuencia de mi viaje hacia una pintura con una mirada más en la tradición de la pintura histórica, quizás más apagada en colores que otras series anteriores y más austera». Pero además implicó el retorno a una línea creativa próxima a sus inicios de su carrera. Después surgirían desde abstracciones sobre aluminio o espejo, cajas de luz con más color, en las que también había una mirada al pasado. «Las cajas se asemejan a las vidrieras, una actualización de pintar con luz», incide. «Según vas cumpliendo años vas depurando ciertas cosas, porque al principio tienes necesidad de probar más para ir perfilando dónde te encuentras más cómodo y determinar el tipo de pintura con el que más te identificas, quitar lo más superfluo y quedarte con lo más esencial, dentro de un camino que no es lineal, a veces estás más asentado y en otros momentos hay crisis», reflexiona el artista lalinense.

Además de su labor creadora, Negro suma también incursiones en otros campos, entre ellos el comisariado. A su cargo estuvo la exposición de la última Bienal Pintor Laxeiro en Lalín. «Es una vía de trabajo muy interesante que te ayuda a enfocar temáticas que te interesan con una distancia mayor, procesos que te enriquecen mucho y tocas asuntos que desconoces; supone un campo muy rico», afirma. Pero en espera de nuevos proyectos como curador, prepara ya una colectiva en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, con obra de pintores españoles de los últimos treinta años, donde después hará otra en diálogo con piezas de Lucio Muñoz, «muy importante en mi trayectoria». Pero en el 2021 llegarán además una colectiva en Londres y a finales, una exposición individual en A Coruña.

Intervención en la iglesia románica de Bacurín

Otra propuesta reciente supuso intervenir en la iglesia románica de San Miguel de Bacurín, en el Camiño Primitivo. Obtenía uno de los seis premios Connexio, Espazos para a reflexión, convocados por el Concello de Lugo para promover el patrimonio arquitectónico. Tildó de inédita e interesante esta iniciativa, uniendo el arte contemporáneo con el histórico. Se decantó por este templo para una propuesta protagonizada por piezas de granito, similar al existente en el camposanto que lo circunda. Tratan de fundirse con el entorno y con «las simbologías ornamentales de las decoraciones de las propias iglesias».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Álvaro Negro reinterpreta la tradición occidental