«Ata Santiago só había estradas de terra»

La empresa fundada en 1924, cuenta con 54 empleados en plantilla y una flota de 40 autobuses


lalín / la voz

Autocares Meijide es una de las empresas de autobuses más veteranas de Galicia, próxima a celebrar su centenario. La creó José Meijide Blanco en Agolada. Su hijo, Adolfo Meijide Otero (1936), cuenta que «emigraron a Cuba, e a volta a principios dos anos 20 mercaron unha casiña, montaron un negocio: una tenda daquelas nas que se vendía de todo e logo mercaron un autobús». Con él hacía el recorrido de las ferias de Santiago, Lalín o Monterroso. Después de eso siguió ampliando el negocio con un camión «para ir a O Ribeiro por viño e transportar material de construción». Luego vino un camión de recogida de leche y posteriormente un taxi. Meijide cuenta que «eramos doce irmáns, quedamos oito porque catro pequenos morreron».

Durante la Guerra Civil a su padre le confiscaron el autobús y «marchou para o fronte de Asturias e por alí quedaría a anacos». Muchos, cuenta, «ían co ben para protexelo, pero nunha casa con tantos fillos mellor perder o autobús que marchar e se cadra non volver».

Como todos los niños de su generación «empezamos a traballar aos dez anos». Su único descanso eran las tardes de los domingos, «se non había que descargar un camión de tella». En ese caso «xuntábamonos uns rapaces que traballabamos encantados por unhas pesetas». Los 18 meses de rigor del servicio militar los pasó en Ceuta. «Foi a mellor época da miña vida», rememora, mientras su hijo apostilla que todas las fotos que tiene de su estancia en África «son en bañador». Allí se ocupaba de los coches, estuvo incluso de sacristán y su pericia al volante de un Jeep hizo que un teniente coronel lo requiriese de chófer «pero eu non quixen porque era moi suxeito», afirma. De Ceuta se trajo dos camiones y al regresar «a miña nai non me coñecía. Viñen mellor mozo que cando marchei». A la vuelta llevaba el camión de la leche y el autobús por las ferias. El taxi de la familia, comenta, «era unha rubia de nove prazas».

Eran otros tiempos y otras carreteras. A los doce años ya iba de revisor en el autobús que iba a la feria a Santiago todos los jueves. «Eran todo estradas de terra. Levábanos dúas horas e media chegar dende Agolada», recuerda.

Al venir de la mili «comprei o meu primeiro autobús no ano 63, que era feito de catro países porque en España non había. O chasis era inglés, o motor alemán, o diferencial americano e a carrozaría feita por un ferreiro do Carballiño», cuenta. Con el empezaron una línea semanal a Bilbao. Era un viaje, dice, «de 24 horas e arriba levabamos dous ou tres mil quilos de carga. Emigraban os caseiros todos e levaban as patacas, o porco,... todo». Hizo la línea unos años. Luego con la concentración de alumnos y la creación de los colegios la firma empezó a realizar los servicios de transporte escolar de Rodeiro, Agolada y Lalín. Para ello compraron «quince autobuses de segunda man». El primero que compró nuevo fue «un Coruña 38112 do 1965. Era un Barreiros carrozado en Porriño». Además del servicio a los colegio, la empresa complementaba su labor con «vodas, enterros, excursións de rapaces,...». En los 80 empezaron a realizar viajes a las playas. Cada domingo a una distinta con paradas en lugares de interés para propiciar que los viajeros pudieran hacer turismo. De ellos recuerda la emoción de los que veían el mar por primera vez. La ruta estival a la playa subsiste con cambios. Desde Deza iban a París y a Suiza dando servicio a los emigrantes. Luego se llevó autobuses a Madrid y hacían viajes por toda Europa a Italia, Francia, Holanda. En los años 80 contaban con 20 empleados. En el 98 tenían 22 autobuses. Empezó ahí la ESO y la FP y durante años hicieron el servicio de Lalín a la Universidad con tres viajes diarios a Santiago para el Concello, que ofrecía un transporte gratuito que permitió a muchas familias que sus hijos pudiesen cursar estudios superiores. Sumaban desde los 80 la línea Agolada-Rodeiro, los viajes de los múltiples equipos deportivos de Lalín y el turismo. Hoy tienen oficinas en Lalín y en Madrid. En la capital de España su fuerte es el turismo asiático.

Hace unos días les adjudicaron varias líneas y colegios de Santiago, Trazo, Tordoia y Bembibre que arrancan en septiembre. Cuentan con una plantilla de 54 personas, desde marzo en un ERTE parcial, y 40 autobuses. La actividad está siendo «dun 10 %» y va despegando lentamente. Están aprovechando el parón para hacer mucha formación y tareas de puesta a punto. Estas semanas en Madrid y en Galicia, explica, «os circuítos que se están facendo son dentro de cada comunidade». Apasionado por los coches, atesora clásicos, «dende fai 15 anos», a los que mima. Confiesa que conduce «dende os 12 pero os 10 xa marchaba cos coches». Eran otros tiempos. En el 1998 se sumó a la firma su hijo, Adolfo Meijide Gómez, el menor de sus tres vástagos. «Tiven sorte, a el isto gústalle moito», dice con orgullo.

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