Ónega propone llevar el Cocido de Lalín al Congreso y a la Zarzuela

La pregonera exalta el poder de consenso de un plato que «no tiene oposición»


a estrada / la voz

La periodista y escritora Sonsoles Ónega ejerció este domingo de pregonera de la Feira do Cocido de Lalín recogiendo el testigo de su padre, Fernando Ónega, que lo fue en 1996 y que ostenta el título de Hijo Adoptivo de la capital dezana.

Sonsoles Ónega se ganó al auditorio con un ameno pregón plagado de guiños a la actualidad nacional. Propuso, para empezar, pactar un homenaje al menos mensual al cocido. A la recién nombrada comendadora, honrar este plato un día al año le parece poco. «¿No votamos por demás?. Pues pactemos un homenaje mensual al cocido. ¿Qué digo mensual... diario?. Hay que hacerle una ofrenda perpetua. Y al calor de sus pucheros en los fríos febreros... una oración eterna», dijo. «Esta feria debería sacralizarse. Y su buen cocido ser el cáliz de cada domingo», propuso.

Metiéndose en política, la periodista dijo que «para coalición la que hay en una fuente de cocido, donde están todas las tendencias y todas las ideologías». «Eso sí que es un pacto. De mayoría absolutísima y sin oposición», constató la comunicadora.

Ónega propuso enviar todos los miércoles un cocido a la sesión de control del Congreso de los Diputados. «De desayuno. Para calentar a los que tienen fríos, para saciar a los que tienen hambre y para los que necesitan sosiego. ¡Que de todo hay!», dijo. Enviaría otro a la Zarzuela, «que el martes el Rey Felipe va a presidir el Consejo de Ministros y quien sabe si van a necesitar templar gaitas». El tercero, sin querer meterse en los asuntos de programación audiovisual, lo mandaría a la Isla de Supervivientes.

La pregonera terminó loando las virtudes de las tierras dezanas y de sus gentes y recomendó a los lalinenses no dejarse seducir nunca por las grandes ciudades «donde habita la verdadera soledad».

Un desfile con exhumación de Franco y poción mágica de Astérix

La lluvia respetó el desfile de la Feira do Cocido, que un año más volvió a ser un derroche de colorido y creatividad. Esta vez, junto a las siete carrozas participantes en el concurso desfilaron nueve comparsas y agrupaciones. La novedad fue la incorporación de la representación de cinco Entroidos tradicionales gallegos: el Fulión de Mormentelos de Vilariño de Conso, los Felos de Maceda, los Vellaróns de Riós, el Entroido de Samede (Paderne) y el Entroido de Cobres.

El primer premio del concurso de carrozas (2.000 euros) se lo llevó la de la parroquia de Sello, que reproducía el ambiente de trabajo en una carpintería de 1900. Una noria de agua, una sierra eléctrica, un torno y una pulidora trabajaban en directo mientras un grupo de carpinteros iban dando forma a un antiguo carro de vacas a medio construir.

El segundo (1.500 euros) fue para la cooperativa de Botos con un tráiler gigantesco convertido en lagar ambulante. En él se escenificaba todo el proceso de la sidra. No faltó detalle. Desde la poda de los manzanos al prensado de la fruta, la fermentación de la sidra o un alambique en el que se preparaba aguardiente de manzana. Aunque tuvieron más aceptación la sidra y las orejas que la comitiva repartía a su paso.

A Carballeira de Cercio logró el tercer puesto dando vida a uno de los lagares de cera que antaño funcionaron en la zona. El cuarto puesto fue para la cooperativa Val do Deza de Goiás, con una reivindicación de la cultura castrexa local y un auténtico castro sobre ruedas.

En el quinto puesto quedó la cooperativa Aprodeza con una parodia de la exhumación de Franco a ritmo de del Himno nacional. El caudillo asomando del ataúd para fumar un puro y el helicóptero preparado para el traslado de los restos dieron mucho que hablar y fueron foco de muchos vídeos domésticos.

Se quedaron sin premio, pero también demostraron creatividad a raudales, la carroza de Gandeiros do Deza sobre la internacionalización del Cocido -con Estatua de la Libertad, Torre Eiffel y Big Ben incluidos- y la de los Cabaleiros de Lalín, inspirada en los cómics de Astérix y Obélix, con una poción mágica que no podía ser otra que el cocido lalinense.

Regreso al pasado conservando avances probados

Con el regreso de José Crespo a la alcaldía de Lalín, la Feira do Cocido ha retomado antiguas costumbres. Ha recuperado la Encomenda. «Da moitos froitos e era importante mantela viva», explicaba el regidor en el acto de este domingo. Ha regresado también la Gala do Cocido de la TVG -que en la anterior legislatura solo duró un año- con su despliegue de artistas y sus comendadores «extemporáneos», como Bertín Osborne. Y ha vuelto el gran palco del pregón, más grande que nunca para dar cabida a autoridades pero también a colectivos con dificultades para seguir la fiesta entre la muchedumbre. Se ha conservado del anterior gobierno la dignificación de la feria de productos típicos, con una flamante carpa transparente y sin los puestos que no venían a cuento.

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